El actor norirlandés James Nesbitt vuelve a hablar de su participación en las películas de El Hobbit, de cómo le ofrecieron el papel y cómo fue la adaptación a Nueva Zelanda y el trabajo con el resto de actores que interpretan a los Enanos, hasta formar entre todos una pequeña hermandad.

La duración del rodaje de El Hobbit creó una gran cercanía entre los actores. “El hecho es que realmente teníamos que tener esa cercanía para que todo funcionase. Yo y los otros Enanos – Aidan Turner, Dickie Armitage – Supongo que intentábamos alcanzar un nivel de hermandad. En la película estamos en una misión, y era un poco lo mismo cuando la rodábamos”. Nesbitt describe a Ian McKellen como alguien “divertido y generoso”, y a Martin Freeman como “un joven líder capaz de asumir grandes responsabilidades pero que al mismo tiempo es ingenioso y colaborador”. Sin embargo, rodar una gran superproducción como El Hobbit no era coser y cantar. “Hubo veces en que era difícil”, explica Nesbitt”. “Podía ser increíblemente agotador. Hubo días muy largos, nos movíamos mucho. Pasábamos muchas horas con las prótesis, y luego rodar esas largas secuencias de batalla…”
Pero al mismo tiempo, rodar un proyecto de esta magnitud también ofrecía sus propias recompensas. “Fue increíble ir de localización en localización en helicóptero. Y al llegar allí, todo era enorme.Habían creado este mudno completamente Tolkien. Teníamos sopladores de vidrio y mecánicos en el rodaje dedicados a esta fantástica visión. Ya he visto bastante de la película y es increíble”, afirma Nesbitt, quien también reconoce que en Nueva Zelanda el rodaje de estas películas se ha vivido con auténtica pasión. “Allí es enorme y están inmensamente agradecidos a Peter Jackson. Martin Freeman dice que es tan rico como Creso, y supongo que algo de eso llegará abajo”, concluyó Nesbitt con su característico sentido del humor.
(Imagen © de WireImage)
