La decisión de convertir El Hobbit en una trilogía causó bastante revuelo durante el verano, y según a quién leas, puede parecer una decisión acertada o equivocada. Peter Jackson, Ian McKellen y Richard Armitage, entre otros, nos explican por qué esta decisión fue necesaria.

“Si no hubiéramos hecho El Señor de los Anillos, no habríamos hecho esto. Pero lo hicimos”, afirma Philippa Boyens. “Sabemos dónde estaba Gandalf. Asi que tan pronto supimos que íbamos a ir a esa parte de la historia, que sucede en esos años, porque sabemos lo que pasa porque Tolkien continuó escribiendo, se empieza a dibujar y a formar una mitología”, añade la coguionista.
“Esto garantiza tres películas. Estas películas tienen capas y capas llenas de detalles increíbles”, asegura Richard Armitage. “Y por ejemplo, en el libro de Tolkien los personajes de los Enanos están dibujados muy superficialmente, en realidad son una especie de grupo amorfo, considerando a cada Enano individualmente llegas a conocerlo todo sobre el curso de este viaje. Todos ellos son papeles muyd esarrollados. Te preocupas por ellos y los llegas a conocer, y ves su función en el mundo. Y me encanta, porque estas películas, El Hobbit, no es un universo separado. Es completamente como lo viste en las primeras películas, los temas más amplios se integran dentro de la textura de esta [película], y esto eprmite que cada personaje tenga sus momentos y desarrolle un papel en todos estos temas, ciertamente son tres películas. Condensarlos en dos películas parece casi imposible”.
“Cualquiera que piensa que Peter Jackson podría abandonar su integridad artística por las fuerzas comerciales que lo rodean no lo conoce ni al cuerpo de su obra”, asegura Ian McKellen. “Si solo hacemos una película, El Hobbit, el hecho es que todos los fans, los niños de ocho, nueve o diez años, la verían mil veces. Ahora tienen tres películas que podrán ver mil veces”:
