Historia pública
Historia pública en desarrollo #100
Descripción
Rivalidad entre los hermanos El-Beleg y Erlian. Dos hermanos elfos (Erlian es una elfa) que discuten por rivalidades entre ellos, Erlian envidia a su hermano porque es capaz de utilizar de forma rudimentaria el saber arcano. Más tarde El-Beleg descubre que es adoptado y que misteriosamente tiene un hermano Dunedain: Gandor, joven mozo de cuadra afincado en Édoras.
Ambientación
Época del Hobbit, El bosque Oscuro y Rohan.
Personajes
El-Beleg, Gandor, Erlian, Anthvary,
-¡Estas loco!No voy a soltarte-contestó Erlian.
-Tú quisiste tirarme,sueltame ahora entonces-la desafio El-Beleg
-No lo hare.Aunque a veces te odio y otras veces desearia matarte...sigues siendo mi hermano-dijo Erlian,y,con un ultimo esfuerzo,agarro con la otra mano a El-Beleg y lo ayudo a apoyarse en una rama.Cuando se aseguro de que ya no corria peligro,se escurrio entre las ramas sin decir nada.
El-Beleg se sento en una de las numerosas ramas y tomo aire.Estaba sorprendido por la reaccion de su hermana.Lentamente,giro la cabeza y la vio alejarse entre las sombras de los arboles con el viento ondeando sus cabellos.
Bajó del árbol también y la alcanzó.-Te dio miedo que muriera, ¿no es cierto?- le preguntó con una sonrisa en el rostro.
Erlian no lo volteó a ver.-Estás loco. No quise dejarte caer porque tengo otros planes para tí. Podría matarte de mil formas diferentes, no escogería esa que es la más patética. Además, aquí no hay nadie que te vea caer ante mi poder-siguió caminando con paso arrogante.
El-Beleg se rió por lo bajo.- Sabes que eso no podría pasar, además, no estaba tan alto, pude haber caído de pié sin ningún problema.
-¡No seas ridículo!-Erlian siguió caminando mientras El-Beleg le daba otro sermón de por qué él era mejor que ella. No fue sino hasta que sacó a tema el hecho de que él era un maestro en el arte de los arcos cuando Erlian empezó a disgustarse.
-Disculpa, todopoderoso. ¿Podrías dejar de ser tan arrogante?
-Podría, pero le quitaría todo lo interesante a mi vida.
De pronto escucharon un rugido que venía de lejos pero era claro y fuerte. Ambos se detuvieron en seco.
-¿Qué ha sido eso?-Preguntó El-Beleg con cierto temblor en la voz.
Erlian le miró muy sorprendida.
-Noto cierto miedo en tu tono de voz,hermanito-Dijo Erlian con ironía-¿Tienes miedo?
-Oh,vamos Erlian.¡Eres más niña de lo que yo pensaba!
-Bien,si eso piensas,veremos quien es el más \"valiente\" ahora.
Y dicho y hecho,Erlian se sentó el medio del camino,con mirada desafiante al lugar de donde provenian los rugidos.
-¿Qué haces?-El-Beleg se puso muy nervioso e intentó levantar a su hermana por la fuerza.
Los dos se enzarzaron en una discusión cuando de pronto escucharon unas pisadas no muy lejanas.Habrían podido escucharlas antes y alejarse,pero estaban demasiado concentrados en discutir.Apareció un hombre alto y fornido,de cabellos oscuros que le caían por los hombros y tez morena;el hombre los miró con ojos penetrantes.
-¿Quien sois?-Preguntó El-Beleg
-¿A quién le importa?-Dijo el hombre desdeñoso y siguió caminando,justamente hacia el lugar de donde provino el rugido.
-¡No,ese camino es peligroso!-Gritó Erlian
El hombre ni siquiera se giró y siguió caminando.Erlian corrió y se puso delante de aquél extraño.
-Escúcheme por favor,no estamos locos.Esa senda es peligrosa,acabamos de escuchar ruidos que no son nada agradables.-Insistió Erlian
-¿Qué ruidos?-Preguntó el hombre desganado.
-Rugidos y tem...-A Erlian no le dió tiempo a acabar,una bestia surgió de entre la espesura del bosque,iba directa a atacarla.Rápidamente,el hombre sacó su arco y cogiendo con una mano rauda una larga flecha del carcaj,la colocó y esta salió disparada para acabar clavada de manera certera en el cuerpo del animal.Erlian cayó al suelo asustada y El-Beleg se acercó y si decirle nada le ayudó a levantarse.
-¿Estáis bien?-Le preguntó el hombre amablemente a Erlian.
-Sí,muchas gracias caballero,me habéis salvado la vida.Mi nombre es Erlian.
-Yo soy El-Beleg,el hermano de Erlian-Argumentó El-Beleg
-Bien,encantado de conoceros.Mi nombre es Gandor.
Erlian hizo una reverencia, después de todo, el hombre le había salvado la vida. Su hermano, por el contrario le lanzaba miradas inquisitivas al hombre. Su aspecto no le inspiraba confianza alguna, y le hubiera gustado aun más saber cómo había logrado matar a la bestia tan rápidamente.
Gandor no se molestó en ver a ninguno de los dos después de presentarse. Se acercó al animal quien aún bufaba en agonía. El hombre sacó una daga corta adornada con piedras azules y la clavó en el cuello del animal. Se levantó después y miró a los hermanos como si los hubiera visto por primera vez.
-Deben ser más cuidadosos-dijo como un regaño.-Estos páramos son peligrosos.
-Lo sabemos, vivimos aquí-dijo Erlian dándose aires de importancia.
-Entonces deberían saberlo aún mejor-su voz era penetrante y brusca. A El-Beleg no le hacía ninguna gracia que el hombre los reprimiera si ni siquiera los conocía.
Le lanzó una última mirada y dio la vuelta.-Vamos Erlian, es hora de ir a casa.
-¿Hacia dónde se dirige, señor?-preguntó ella haciendo caso omiso a su hermano.
-Voy en busca del gran El-Beleg.
Erlian frunció el entrecejo.-¡No estará hablando de mi hermano!
El-Beleg se detuvo y miró al hombre.-Debe estar confundido, yo soy el único El-Beleg de estos lugares y no creo que quiera...
-En ese caso vengo en busca suya- de pronto parecía reverenciarlo; como si con la sola mención del nombre, El-Beleg se hubiera transformado en una persona completamente diferente.
-¿Y para qué lo quiere a él?
-Es una historia larga y sombría, no me gustaría contarla aquí donde cualquier cosa puede ser un espía, no me gustaría ser delatado-el hombre esperó.
Erlian estaba demasiado intrigada.-Puede venir con nosotros, no queda lejos nuestro hogar y supongo que está cansado.
-Lo estoy en verdad, pues mi jornada ha sido larga y perdí a mi caballo varios días atrás. Apreciaría en verdad un buen baño y algo de comida si no les importa.
-No. Está bien-dijo El-Beleg con resignación.-Está invitado.
El hombre los siguió. El-Beleg aun no estaba seguro de si debían confiar en aquél hombre, pero Erlian parecía estar muy entuciasmada.
Erlian y El-Beleg iban caminando, Gandor los seguía. El-Beleg le dijo a su hermana:
-Éste no me inspira confianza
-Por favor hermano, solo lo hemos invitado a casa ¿Que daño nos puede hacer?- replicó Erlian
-No sé...¿Pero por que crees que me busca?¿Cuántas personas aparecen de pronto y preguntan por mí?
-No hay que ser tan desconfiado....Además nos salvó la vida....
Gandor empezó a silbar una melodía y los dos hermanos terminaron su discusión.
A cada paso que daban, la curiosidad de ambos crecía. El hombre los seguía despreocupado, pero ellos querían saber lo más pronto posible, con quién estaban tratando.
Erlian abrió la puerta de su casa. Un agradable olor a flores inundaba el lugar. Ella se dirigió de inmediato a la cocina, supuso que el hombre debería estar hambriento. El-Beleg se tumbó en el sillón y volteó a ver al extranjero.-Tome asiento, si quiere.
-Quiero tomar un baño, si no es mucha molestia, después de eso y una buena cena, les contaré todo lo que tengo que decirles-Gandor desapareció por el pasillo que llevaba a las habitaciones.
-Es la segunda puerta-le dijo El-Beleg. El hombre no respondió.-Ya oíste Erlian, Gandor quiere una buena cena, creo que será mejor que yo cocine.
Erlian hizo cara de pocos amigos.-Para tu información. si sé cocinar, solamente que aún no sé bien... además a ti te quedaría peor-El-Beleg se rió.
Se quedó en el sillón jugando con una pelotita. Lanzándola arriba y atrapándola.-¿Qué crees que quiera ese hombre?-le preguntó a su hermana.
-Lo que sea que quiera nos lo dirá en poco tiempo. Deja de estar ahí y ve afuera. Busca algunas frutas en los árboles.
El-Beleg, casi contra su voluntad, se levantó y salió.
No mucho tiempo después Gandor apareció en la cocina.-¿Así que ese chico es tu hermano?
-Si, insoportable, por cierto. Es un presumido.
-Presumido o no, es tu hermano, debes amarlo, ¿no es cierto?
Erlian hizo un gesto.-Tanto como amarlo.. no estoy segura, pero no dejaría que nada le pasara, eso es seguro.
-Entonces no tenemos problema-El-Beleg regresó todo batido de algo rojo que olía gracioso. Gandor pensó que era sangre y se sobresaltó.
Erlian ya sabía qué era.-Siempre lo mismo El-Beleg, te pido una cosa, y vas a jugar por ahí. ¿Cuando vas a aprender?
-No es mi culpa, además, es divertido.
-Ya...Bueno,¿has traido las frutas?La cena esta casi lista-Le preguntó Erlian
-¿Pero qué demonios es esa sustancia rojiza que llevais encima?-Saltó Gandor,con cara de total angustia
-Oh,no os preocupeis,no es más que los restos de una batalla que mi hermano acostumbra a organizar de vez en cuando con los jóvenes de la zona...verdad,hermanito?-Dijo Erlian,haciendole una mueca a su hermano
El-Beleg simplemente se dedicó a ignorar a su hermana y tomó asiento en una mesa al lado de la chimenea,donde ya estabn dispuestos todos los platos.
-Por favor,siéntese - Le pidió a Gandor
Erlian dispuso la comida sobre los platos y una vez que estuvieron todos sentados en la mesa,dijo Gandor:
-Bien,voy a relataros los hechos que me han hecho venir hasta aqui...y hasta ti,El-Beleg.Debes hacer un viaje importante,debes cumplir con la leyenda.Tú no la conoceras,pues proviene de tierras lejanas;pero por ese mismo motivo se me ha mandado,para protejerte,informarte y guiarte en esta peligrosa mision.
El-Beleg dejó el cubierto sobre la mesa,y miro a Gandor con una mirada penetrante
Era la primera vez que Erlian veia a su hermano con una expresion tan seria en el rostro.Erlian estaba asustada,no solo por ese extraño forastero que llega de repente a sus vidas para cambiarlas por completo en segundos,sino por la sola idea de pensar que su hermano se iba a alejar de su lado y que podia ponerse en peligro.