Historia pública
Raedar, Un Hombre De Minas Tirith
Raedar se encuentra en la batalla del Morannon luchando por salvar su vida contra las huestes de Sauron lideradas por Boca de Sauron. Está luchando contra unos orcos, mata a uno y es herido por el otro, la pelea dura un rato y se empieza a encontrar un poco mal, empieza a ver nublado pero aun asi consigue desacerse del orco, pero recibe un golpe en la cabeza que lo deja inconsciente.
Raedar se despierta al lado de un inmenso mar, todo son vagos recuerdos, la guerra, la espada ... Se encuentra sin sus ropas de combate, sin armas y desprovisto de cualquier vitualla que pudiera llevar. Así que emprende el viaje hacia el Este ya que cree que esta en el Oeste de la tierra media, pero en verdad se encuentra en la orilla del Mar de Rhun y se esta yendo hacia el lejano Oeste, una tierra misteriosa y llena de aventuras.
Readar ya cansado por el camino lleno de terribles obstaculos, se encuentra al frente de un gran bosque el cual no sabe cual es. El piensa si regresar o continual, tal vez consigiese algo.
El bosque era obscuro completamente, había en el ambiente un silencio inquietante el cual provocaba alucinaciones y paranoia en Readar, el camino era aspero y las raices de los enorme árboles, sobresalían, Readar no contaba con provisiones entonces empezaba a sufrir. Despues de un gran trecho en el que un calor infernal cubría su cuerpo, Readar escuchó un canto, y acompañado de el vió una luz verde, el trató de asercarse lo más posible al claro, y en medio de el encontró a una mujer, el suponía que tenía que ser elfa, pues su aspecto era hermoso, el habló. - extraño lugar para una dama como usted- se aproccimó a cortas pero seguras sancadas Readar. - extraño el momento en el que usted se presenta- responde sin importancia la dama,
- mi nombre Vardali es, que hace usted por estos caminos condenados de maldad y muerte-
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Raedar no salía de su asombro, aquella bella dama surgida al parecer de la propia frondosidad de aquel bosque tenebroso, poseía sin duda un aura de inmensa dulzura y extraño poder, cosa que un simple soldado como él no era capaz de asimilar sin que al menos una sombra de temor y superstición asomase a su maltrecha alma.
- \"Tomad asiento, gentil viajero\"- indicó la bella Vardali mientras señalaba un tocón de roble desgastado por el paso de innumerables años. Un roble que probablemente había contemplado mejores tiempos, y que hoy, al igual que gran parte de la Tierra que lo hospedaba, se hallaba inmerso en la inexorable decadencia provocada por la adversidad de una época de terribles cambios.
El noble guerrero tomó asiento sin dejar de contemplar a su inesperada anfitriona. Le hubiese gustado poder corresponder con palabras acordes a la infinita belleza que tenía ante sí, pero algo le impedía articular palabra...ni siquiera él mismo podía discernir si se trataba de vergüenza, respeto o simplemente miedo a lo desconocido.
- \"¿Qué asuntos os traen a mi oscura morada?\"- inquirió Vardali lanzando una mirada distraída al atuendo del soldado- \"No portais armas ni provisión, y no es esta una tierra libre de peligros en estos tiempos...\"
Raedar se contempló a sí mismo, y haciendo un además de impotencia levantando los hombros contestó: -\" No sé qué hago aquí, apenas recuerdo quién soy, pero sin duda ha merecido la pena si el premio es estar sentado ante tan bella dama\"
Una enigmática y fugaz sonrisa cruzó el rostro de Vardali.
Despues de aquella excelente sonrisa que hizo mostrar Vardali, Raedar quedó sin palabra alguna...quería hablar y expresarle a aquella dama lo bella que era pero simplemente no podia articular palabras...luego de un tiempo Vardali pensó que tal vez aquel hombre con aspecto raido y dañado debería tener un poco de hambre...
-Supongo que debe de tener hambre, caballero-.
Raedar al ver que la mujer le estaba diciendo algo reaccionó y respondió titubeando,
-Si usted me concede un poco de comida se lo agradeceré con toda mi ser, bella dama-
Cuando Vardali le dio de comer, ella pregunto:
-¿Y me podria decir como se hace llamar señor?-
-mi nombre es Raedar hijo de Ramdas, servidor de Minas Tirith-.
-¿Entonces sirve a la ciudad de piedra, caballero?- ...
-Con todos mis honores, bella dama-
Raedar comió ávidamente las viandas que le ofreció Vardali . Mientras comía , el noble caballero seguía turbado por la presencia de tan hermosa dama : -¿de dónde sería? , ¿qué hacía en este lugar? , ¿dónde estaba?-eran preguntas que atormentaban a Raedar .
Mientras estos pensamientos cruzaban por la mente de Raedar , la dama Vardali también estaba ávida de información del extraño caballero al que estaba dando cobijo y de comer . Cuando Raedar sació su hambre y su sed , consiguió reunir suficiente coraje para hablarle a la dama :
-Por favor noble dama ...¿podríais decidme dónde me encuentro? . Mi memoria está borrosa ... sólo tengo fugaces recuerdos de una guerra , que parece muy lejana-
Vardali sutilmente se levanto y comenzo a bailar con delicados pasos.
\"¿Guerras? ¿Armas? ¿De que hablas noble caballero? Se que en el exterior hubo algunos disturbios. Los senti desde aqui. Te puedo informar que muy lejos no estas de alli. Ahora te encuentras en el dominio de la Druida del Bosque, y eso es lo unico que necesitas saber por ahora.\"
Raedar confundido por semejante respuesta se sento a meditar mientras observaba el hermoso baile de la mujer misteriosa.
\"Pero eso no contesta a mi pregunta. Dime entonces donde se ubica el Dominio de la Druida del Bosque. Y por cierto ¿Quien es esa tal Druida? Si sabes donde la puedo encontrar me gustaria que me llevaras a ella, tengo muchas preguntas que hacer que al parecer tu no quieres contestar\"
Vardali se detuvo y miro de reojo a Raedar.
\"No hace falta que lo conduzca a ningun lado. La Druida del Bosque ya lo vio, y usted la vio a ella.\"
Raedar, que se esperaba esta respuesta pregunto:
\"Entonces, ¿Afirma que usted es la Druida?\"
\"Si\" contesto Vardali. Y eso fue lo ultimo que escucho antes de caer en un profundo sueño. La Druida lo habia engañado.
Raedar despertó lentamente ....Estaba tumbado en una cama ; poco a poco , empezó a recobrar la visión . Trató de levantarse , pero se hallaba atado a la cama por el cabecero con sólidas cuerdas élficas . La cabeza le daba vueltas ; no conseguía recordar nada , salvo un extraño e hinóptico baile de Vardali .Tenía las piernas libres , por lo que pudo incorporarse levemente ; se sentó en la cama y comenzó a estudiar la habitación . No había ninguna ventana , y sólo una puerta . La habitación parecía normal , no había nada fuera de lo común , nada que denotara el porqué estaba allí secuestrado . Trató de calcular las horas que llevaba inconsciente , pero fue inútil .
Por su cabeza rondaban numerosas preguntas , muchas más que antes de llegar a este extraño lugar y conocer a aquélla doncella : ¿Quién era realmente aquélla misteriosa dama? , ¿por qé lo había secuestrado? , ¿qué pretendía de él? ... Eran preguntas que atormentaban continuamente al desdichado Raedar . De pronto , oyó el crujir de la madera : alguien se acercaba a la habitación . Lentamente , las pisadas se iban acercando a la puerta . Oyó claramente el sonido de una llave metiéndose en la cerradura ; la puerta chirrió , y se abrió....