Carta 83

Resumen

Tolkien se sentía rico, como si hubiera encontrado un Bob olvidado en un bolsillo, no porque hubiera recibido 51 libras por dar clase a los cadetes, sino porque tenía una semana libre antes del siguiente trimestre. Él y C. Williams habían ido a Bird and B. y se habían encontrado con Jack y Warnie. Mientras estaban absortos en la conversación, Tolkien se fijó en un hombre extraño, alto y demacrado, vestido en parte de caqui, con un sombrero grande, ojos brillantes y nariz ganchuda, sentado en un rincón. Mostraba un gran interés por su conversación y, a Tolkien, le recordaba mucho a Trotter en El Poney Pisador.

En cuanto se entrometió en su conversación, se reveló como Roy Campbell. C. S. Lewis lo había satirizado duramente hacía poco en la revista Oxford Magazine. A Tolkien le complació descubrir que Campbell quería conocer a Lewis y a él mismo. En una reunión celebrada dos noches más tarde, Lewis insistió en leerle su sátira sobre Campbell, y él se lo tomó a broma. Tolkien dijo que, en persona, era un hombre amable, modesto y compasivo. Le interesó mucho descubrir que este Trotter, de aspecto envejecido y marcado por La Guerra, era nueve años más joven que él.

Campbell les contó sus aventuras. Aunque en un principio era protestante del Ulster, se había convertido al catolicismo tras dar refugio a unos padres carmelitas en Barcelona. Los detuvieron y Campbell estuvo a punto de perder la vida. Pero consiguió rescatar los archivos carmelitas de la biblioteca en llamas y los trasladó a través de territorio rojo. Campbell hablaba español con fluidez y había sido torero profesional. Luchó por Franco y expulsó a los rojos de Málaga, recuperando el botín que habían dejado atrás. Ser patriota le había hecho luchar en el ejército británico desde entonces. Tenía anécdotas sobre poetas y músicos, desde Peter Warlock hasta Aldous Huxley. Era imposible transmitir la impresión que causaba un personaje tan singular: soldado, poeta y cristiano converso.

Tolkien calificó de extrañas las reacciones de C. S. Lewis. Era un tributo a la propaganda roja que Lewis creyera todo lo que se decía en contra de Franco y nada de lo que se decía a su favor. Tolkien dijo que el odio hacia la Iglesia católica es el único fundamento definitivo de la Iglesia de Inglaterra. Lewis venera el Santísimo Sacramento y admira a las monjas. Sin embargo, si encarcelan a un luterano, se indigna, mientras que si masacran a sacerdotes católicos, se niega a creerlo.

Tolkien animaba a Christopher a divagar en sus cartas. Le preguntaba tanto por lo que pensaba como por los acontecimientos externos.

En la edición ampliada
Al principio, Tolkien habla en detalle sobre el envío y la recepción de cartas, y sobre las molestias del sistema postal.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.

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