Niënor en Brethil

«Niënor en Brethil» es el decimoquinto capítulo de *Los hijos de Húrin*.

Sinopsis

Niënor corrió todo el día sin descanso, arrancándose toda la ropa hasta quedarse completamente desnuda. Pero al anochecer, su locura se disipó y, abrumada por un gran cansancio, se quedó dormida. Cuando se despertó por la mañana, todo le parecía nuevo y sentía a la vez asombro y temor ante el mundo. Deambuló por el bosque hasta el anochecer, momento en el que se tumbó en un Montículo Verde, permaneciendo despierta y desnuda bajo la lluvia.

Aquella noche, se acercó un grupo de Hombres de Brethil, entre los que se encontraba Turambar, y encontraron a Niënor tendida en Haudh-En-Elleth. Turambar se quedó atónito, pero la envolvió con su capa y la llevó hasta su cabaña. Allí intentaron preguntarle a la misteriosa mujer quién era, lo que la puso nerviosa y la hizo llorar. Sin embargo, Turambar y la mujer se fueron tomando simpatía el uno al otro, y él la llamó Níniel, la «Señora de las Lágrimas», y ella lo aceptó repitiendo el nombre.

Por la mañana, el grupo emprendió el camino de vuelta a Ephel Brandir. Por el camino cruzaron el puente de Dimrost, y cuando Níniel vio las aguas desde el puente, empezó a temblar sin poder controlarse; a partir de entonces, la cascada se conoció como Nen Girith, el «Agua que hace temblar». Níniel ya estaba enferma cuando llegaron a Ephel Brandir, y Brandir la cuidó con la ayuda de muchas mujeres, pero ella solo parecía tranquila cuando Turambar estaba con ella.

Una vez que Níniel se recuperó, tuvieron que enseñarle a hablar, y a ella le encantaba aprender nuevas palabras e ir a casa de Brandir para preguntarle cómo se llamaban las cosas. Así, Brandir comenzó a enamorarse de ella, pero su corazón pertenecía a Turambar y solo era feliz a su lado.

Tras el paso de un año, reinaba la paz en Brethil gracias al temor que los orcos sentían hacia los Hombres de Brethil. Níniel se había recuperado por completo, estaba fuerte y hermosa, y Turambar le pidió la mano; ella se sintió feliz. Pero cuando Brandir se enteró de esto, la advirtió y le dijo que Turambar era, en realidad, Túrin, de la Casa de Hador, a quien siempre perseguía la desgracia. Preocupada por ello, Níniel esperó hasta la primavera siguiente, cuando Turambar le prometió que solo iría a la guerra para defenderla a ella y a su pueblo. Se casaron a mediados del verano con un gran banquete, y se les concedió una nueva casa en Amon Obel para que establecieran allí su hogar.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 28/05/2026.

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