Perfil Básico
| Registro en la web | 15/11/2003 |
| Nombre | _Hurin_ |
Ficha de Personaje
| Nombre del Personaje | Erekan |
| Raza | Elfo |
| Lugar de la Tierra Media | Mithlond |
| Descripción del Personaje | De raza Noldor, Erekan es un personaje que guarda gran parecido fisico con Fëanor. De pelo enjuto y negro, con ojos oscuros de mirada penetrante, Erekan es asimismo un clásico estereotipo de elfo. Mide alrededor de 180 centímetros, y aunque no es de complexión tan atlética como los hombres, posee unos fuertes brazos entrenados gracias a los duros años portando espada y arco; y sus pies estan entrenados para recorres grandes distancias sin descanso. Tiene una marca de nacimiento en el hombro, un antojo con forma de dragón que nadie ha sabido explicarle, y lleva en su muñeca derecha un amuleto que le hizo su madre cuando vivía en Tirion. Una cicatriz en el torso le recuerda diariamente lo dura que puede ser la existencia. |
| Historia del Personaje | Erekan nació hace ahora muchos años en la época dorada de los Noldor en Tirion. Hijo de Erevan, uno de los primeros de su raza que vino desde Cuiviénen, y de Särdwen, una de las elfas mas bellas que habitaron bajo la luz de los Árboles, pasó largos años aprendiendo bajo la tutela de grandes maestros, hasta que finalmente acudió junto con la mayoría de su raza en busca de los arrebatados silmarils. Dura fue esa guerra contra Morgoth, y no acabaríamos si tuviéramos que contar ahora todas sus desventuras. Presenció la muerte de Fëanor, a quien quería como a un hermano, a manos de Gothmog, y a partir de entonces no cejó en su empeño por derrotar al Vala traidor. Tuvo una gran amistad con Húrin Thalion, con quien pasó largas horas conversando, y a sus órdenes afrontó la Batalla de las Lágrimas Innumerables. Fue uno de los pocos supervivientes de la Nirnaeth Arnoediad, y fue a parar en su huida al reino prohibido de Doriath, que estaba a los mandos de Dior, nieto de Thingol. Alli moró por escaso tiempo, ya que los hijos de Feanor atacaron en pos de recuperar el silmaril. A pesar de todo, aprendió grandes cosas de los sindar, y mejoró notablemente sus aptitudes con el arco. Escapó junto con Elwing y unos pocos elfos más hacia la desembocadura del Sirion, y allí afrontó de nuevo la última batalla causada por los silmarils, en la que Maedhros y Maglor consiguieron salir victoriosos y en la que Elwing se lanzó a las aguas para más tarde ser rescatada por Ulmo, tal como se cuenta en el Silmarillion. Después de la llegada de los Valar, y la derrota final de Morgoth, decidió establecerse junto con Círdan, Elrond y Gil-Galad en Lindon indefinidamente. Poco se sabe de Erekan desde entonces, ya que las crónicas son escasas en la 2º Edad. Viajó bastante, pues una de sus mayores cualidades era la curiosidad, y siempre estuvo dispuesto a partir a cualquier destino. Entre otros sitios fue al reino de Celebrimbor, donde entabló abundantes amistades, entre ellas la del renombrado enano Thralor. Mención aparte merece la historia de su espada, "Aranruth". Originalmente espada de Thingol, Tar-Minyatur se la llevó a Númenor como parte de su herencia, y como recordatorio de sus raíces élficas. Allí se quedó durante siglos acumulando polvo… Se dice que en aquella batalla, Tar-Minastir, llevado por el orgullo que estaba empezando a hacer mella entre los de su raza, decidió perseguir a sus oponentes hasta acabar con todos ellos. Erekan, en medio de la lucha, viendo en esta aptitud un gran parecido con la determinación demostrada por Fëanor siglos atrás y que acabó con su muerte, decidió seguir al rey y a su grupo porque presagiaba una desgracia. No había esperanzas para Tar-Minyatur, ya que los trolls les superaban en número y en posición, y sus hombres iban cayendo a su alrededor irremediablemente. Entonces fue cuando dos trolls se avalanzaron sobre el monarca, y Erekan salió detrás de ellos para ayudar al rey. Gracias esta acción se pudo salvar Tar-Minyatur y huir hacia posiciones defensivas, y no lo olvidó. Cuando por fin el mal fue rechazado, y los numenoreanos iban a volver a su isla, Tar-Minyatur decidió prestar indefinidamente Aranruth a Erekan, que le había salvado de una muerte segura, como recompensa a su heroísmo, además de afianzar aún más las relaciones entre ambas razas. Así consiguió el Noldor una de las espadas más poderosas que ha habido jamás sobre la Tierra Media. Después de esto, volvieron a surgir las ganas de viajar, y Erekan decidió que ya se había demorado demasiado a la orilla del mar. Pronto recogió sus cosas, y tras despedirse de Gil-Galad y Círdan, partió hacia el sur. En el fondo quería ir hacía Cuivienén, aunque no sabía que dirección tomar. El caso es que tras atravesar no pocos peligros, llegó a una isla de una tierra llamada Haldánori, donde fue bien recibido por sus habitantes. Allí mora ahora, compartiendo su sabidur%ßß"acon las gentes del lugar… |