Inicio › Foros › El Anillo Único › Juegos de Rol en EAU › Helkanor – Posada La Yegua Desbocada
- Este debate tiene 512 respuestas, 14 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 10 años, 8 meses por
lordnazgul9.
-
AutorMensajes
-
13/12/2014 a las 18:28 #347922
Nír estaba ojeroso y extenuado. El tono más alegre de la última canción del bardo lo había animado un poco. Ya se había recompuesto de sus recuerdos, y había guardado en una pequeña botella lo último que le quedaba de aquella bebida. Podría serle útil, sobretodo si en una de esas se encaminaba en busca de Théod y los misteriosos orientales.
El enano se levantó de la mesa y se acercó a Baelim.
-Joven señor bardo, sería gran deleite para mi y para muchos que retomase la melodía de las Colinas de Hierro que tanto revitaliza-dijo Nír, y en tanto le pasó un trozo de papel con algunos versos de la canción que había cantado junto a Rírian en el camino a Candur.
La mayoría de los candurianos ya pedía el último jarrón y varios habían partido para sus casas. Baldric estaba casi desmayado en la barra, pero antes había mandado a Elaen a su habitación antes de que Harald propusiera llevarla a su casa.
Nír le pidió la flauta de pan a Baelim. La limpió un poco y se dispuso a soplarla. Pero antes de eso hizo un alto y se subió a la “tarima”.
-¡Amigos humanos, elfos y enanos de Helkanor! ¡Queremos agradecerles por su asistencia y sus aportes! En todo caso merecen una buena indemnización por la forzada conga y los incidentes de la quemaida, yo incluido, pero déjennos saludar en especial a todos los extranjeros que hemos llegado hasta este pueblo estos últimos tres días! ¡De Gondor, Esgaroth, Valle, Erebor, Rhovanion y las tierras más allá de Rhûn! ¡A todos dedicamos esta última canción!-celebró Nír, y la flauta de pan resonó con fuerza. A Baelim le había convidado un poco de pipa mientras hablaba, para que rejuveneciera un poco.
13/12/2014 a las 19:58 #347940Cuando se encontró un poco mejor, ´Rírian se levantó a duras penas y marchó de vuelta al calor de la posada, ya que sus dedos empezaban a congelarse. Cuando llegó, estaban tocando un tema, el cual Rírian creía que podía ser de Gondor. Iba hacia su habitación, cansado, cuando pasó por su lado Kira con los ojos brillantes y subió las escaleras casi corriendo. Rírian conocía de sobra esa cara: era la suya cuando pensaba en sus familiares. En seguida se sintió mal por ella y trató de alcanzarla, diciendo:
– Mi señora, ¿le ocurre algo?13/12/2014 a las 21:13 #347947-Señor Baelim, ha sido un placer acompañaros. ¿Es así como os ganáis la vida?- La realidad es que la elfa desconocía su oficio. La primera vez que lo vio tenían a los orcos acechando el pueblo y solo le había visto cantar y tocar. – Cuando hablabais hace un rato con el mago, dijo que os había salvado, ¿qué clase de magia hizo, podéis contarme? ¿Se trata de un ser verdaderamente poderoso en vuestra opinión? Ahora que se ha retirado creo que podremos hablar sin sobresaltos.
Baelim ya se estaba bajando de la tarima e iba a responder a la elfa cuando se le acercó Nír.
-Joven señor bardo, sería gran deleite para mi y para muchos que retomase la melodía de las Colinas de Hierro que tanto revitaliza-dijo Nír, y en tanto le pasó un trozo de papel con algunos versos de la canción que había cantado junto a Rírian en el camino a Candur.
Cogío el trozo de papel.
-Humm, vale, no es muy complicada. Está bien para concluir la fiesta.-Entonces se dirigió a Yaiwen.-Si me permites, toco esta canción que me pide el amigo y luego hablamos de ese tema.
Esperó a que Nír hiciera la conclusión al público y este le dio a fumar de su pipa. Baelim le dio una generosa calada a la pipa del enano. Era la hierba que le había prestado antes. Acto seguido comenzaron con la última canción. Era una melodía que enaltecía los corazones para buscar nuevas aventuras y recordar batallas de antaño. Harald ya se la conocía así que no hizo falta aprendérsela. Un último aplauso siguió a la canción y Baelim bajó del escenario y se sentó en la mesa donde le esperaba Yaiwen.
– Bueno, ya has visto. Esta es la forma con la que me gano la vida. Cada uno ha de hacer lo que mejor sabe hacer, y si con ello puedes subsistir, ¿para qué complicarse la vida e intentar buscar una vida estable en un lugar fijo?. Yo así soy feliz, y aunque sea pobre no lo cambiaría.- Miró a la elfa.- En cuanto al mago…,¿No está aquí abajo no?, vi que estaba conmocionado hace un rato por la bebida de Battoin…Sobre él te puedo contar que estaba yo hace pocos días en Framburgo, y unos matones amenazaban con darme una paliza. Entonces apareció él y de manera inexplicable obligó al matón que me había agredido a disculparse en contra de su voluntad , y a los otros los ahuyentó. Cuando hablé con él me dijo que era un mago, pero yo no pude creerlo. Nunca he creído en ese tipo de magia. Y ante mi duda se indignó y se marchó.- Baelim se estiró pues estaba bastante cansado.- No sé en verdad si eso era magia o un truco buenísimo, pero si lo fue, no cabe duda de que ese mago es muy poderoso, por lo tanto peligroso si lo enfadas.- En ese momento Elaen llegó a la mesa y les ofreció una jarra en pago por su interpretación, Baelim se lo agradeció. Se dirigio de nuevo a Yaiwen bajando el tono de voz.- ¿Porque estás interesada en él?
14/12/2014 a las 18:54 #347998Kira subía las escaleras con la vista nublada por las lágrimas que no había llegado a derramar cuando oyó una voz a su espalda
– Mi señora, ¿le ocurre algo?
Se detuvo y se giró para ver quien le había hablado, era Rírian el montaraz. Se limpió rápidamente los ojos con la mano…. nunca la había gustado que la vieran llorar.
-No. estoy bien, gracias. -Dijo forzando una sonrisa.
Se repuso como pudo y sacó fuerzas para no ser descortés, recordando el día que se vieron en la tienda de Nír el enano en Kibil Dûm. No sabía que decirle y entonces recordó que le había visto beber del brebaje de Battoin y luego salir corriendo de la posada.
-Y vos… ¿Estáis bien?, os vi beber del licor de Battoin… ¿notasteis algo raro?… yo también bebí y me produjo una sensación extraña, me hizo volver al pasado.14/12/2014 a las 20:35 #348002-Creo tus palabras- Dalation pensó que no se moriría sin probar el líquido, y aunque le había quedado mucha curiosidad, hizo caso al mago. Ellos siempre dicen lo más sensatos, y es mala opción hacerle la contraria. Se sintió un poco ofendido cuando habló de su pequeño cerebro, aunque tenía razón, no conocía ni una palabra en la Lengua Común- tranquilo, no lo haré- respondió con una sonrisa.
El hombre siguió el pasillo en silencio, junto al mago. No se sorprendió cuando le cogió de la mano. Ya nada le sorprendía del amigo de Aiwë, la persona más rara que había conocido. Pronto llegó a la habitación, y al ver el cartel intentó estar lo más sigiloso posible, como cuando cazaba ciervos en el Bosque Blanco. Sonrió cuando le habló de los efectos de la bebida. Había hecho bien creyendo al extraño mago, y empezó a cogerle confianza.
-Muchas gracias por to…-no pudo terminar porque cayó en la cama junto a Aiwë muy sorprendido y confuso. Se puso en el rincón y recordó que tenía bastante sueño después de la agotadora fiesta. Se quitó los zapatos suavemente, y con un susurro de despedida se despidió del mago.
Y aquella noche soñó con un futuro, una tienda de alquimia, una familia y una mejor vida que antes.
14/12/2014 a las 22:52 #348011Pocos quedaban ya en la posada, el alcohol y el cansancio hacían mella en ellos. No osbtante algún quedaban algunos y Battoin decidió esperar a que se fueran, no quería tener que bajar a “rogarles” que le dejasen dormir.
Por otro lado, todavía tenía que esperar a que Yaiwen viniese a acabarse con él su bebida. No quedaba mucha pero esas cosas no se tiraban y tampoco guardaban para el día siguiente. Demasiada para uno sólo y estaba visto que el resto de la compañía no iba a repetir y si querían, no pensaba dejarles. Pasen las borracheras tristonas, pero no a esas horas de la noche, que luego le tocaría consolarlos hasta pasada la hora del desayuno.
Desayuno. Su estómago rugió en un rugido digno Smaug. Se acercó a la cocina a ver qué podía encontrar. Con Baldric ocupado atendiendo a los últimos clientes, Elaen se encargaba de preparar lo que sería el desayuno. Se sentó en la cocina y cogió un pollo, una hogaza de pan recién hecho, varias mermeladas para huntar en el pan y algo de licor. Beber cualquier otra cosa le sentaría fatal al estómago.
Esperaba que Yaiwen no tardase mucho o le iba a entrar el sueño.
15/12/2014 a las 9:18 #348022Aiwë estaba perdido en sus sueños. Había dejado Candur, estaba muy lejos en el oeste. Un lugar hermoso donde no había dolor ni penas, entonces se miró a si mismo en el reflejo del agua, era muy diferente a como acostumbraba verse todos los dias. Sus sedosos y violáceos cabellos seguían el movimiento del aire emitiendo un suave sonido de cristales chocando, su cuerpo era brillante y bastante fornido, estaba semidesnudo, el resto del cuerpo era cubierto por unas ropas de color lavanda, pero tampoco parecía ropa, más bien como una extensión de su misma energía. Su rostro no era muy diferente, pálido, bastante hermoso y con dos amatistas penetrantes en forma de ojos.
A su lado no había nadie, excepto la bella naturaleza, alzó los ojos y vio a alguien conocido al otro lado del manantial, muy parecido a él, pero diferente, cabello como fuego y sangre a la vez, ojos como rubíes y con un “ropaje” muy parecido al suyo pero de color rojo intenso. Sin duda era quien ahora se conocía por Soron. La tranquilidad del lugar animaba a quedarse y disfrutar pero él sabía que eso era una vida pasada y como todo lo pasado…Entonces ya no estaba soñando, ahora estaba despierto y de nuevo en la realidad, bostezó y miró alrededor, había algo fuera de lo normal, no estaba solo.
-¿Qué Balrogs hice añoche? No me acuerdo de nada… ah sí el licor del salvaje… -pensó.
Miró de nuevo al extraño personaje que estaba en otro extremo de la cama y vio que era Dalation. Se puso nervioso, no lo había tenido así de cerca, cada vez que miraba su rostro le entraban sensaciones tan raras que le daban ganas de salir huyendo. A pesar de que era un hombre joven, para Aiwë parecía un jovenzuelo, algo más que un retoño que está empezando a llegar a la adultez. Lo miró un rato y vio que tenía el rostro algo triste, fue cuando notó que estaba bastante frío y que por temor o vergüenza no se había tapado correctamente. El mago lo pensó dos veces, entonces actuó, rezando para no despertar al muchacho, y lo acercó hasta su pecho. Milagrosamente no se despertó y pronto se le fue la cara de tristeza, tapó a ambos y los ojos de Aiwë estaban fijos en el inocente rostro del humano. Se sonrojó un poco y desvió la mirada al techo. Y volvió a escuchar aquella voz entre susurros de súplica y desesperación, y allí mismo se le formó la escena tal como había quedado grabada en su mente. Un joven de unos 25 años que pedía ayuda pero cada vez que el mago intentaba ir, ese rostro se le alejaba más y más. Los recuerdos se le volvían confusos y no podía dejar de sollozar cada vez que pensaba en aquella situación. Apretó con firmeza los ojos para no llorar y miró de nuevo a Dalation dormido en su pecho. Eran tan parecidos pero a la vez diferentes. Y recordó como fue su encuentro, pensar que aquella simple caída de moneda de oro había enlazado sus caminos era algo de locos, pero cierto. Así se habían conocido. El mago decidió tratar de dejar atrás el pasado, le dolía recordar eso, parecía a veces que recordaba por acto reflejo. Así que se limitó a abrazar al joven quien parecía agradarle la nueva “cama”, sonreía y esa sonrisa se quedó en la mente del mago. Cerró los ojos y volvió a dormirse. Y el resto de la noche fue tranquila, no volvió a tener pesadillas o sueños malos.15/12/2014 a las 16:54 #348037Rírian asintió.
– Sí, y por eso mismo al verla con esa cara supe de inmediato que le pasaba algo como a mí. ¿Perdió a alguien querido? Si no es indiscreción, por supuesto.- dijo con cautela, no quería molestarla.15/12/2014 a las 19:22 #348054¿Perdió a alguien querido? Si no es indiscreción, por supuesto
-Sí, así es -Contestó Kira ya mas tranquila-Todos hemos perdido a alguien querido, perdí en Lebennin a mis padres, y…. -Kira dudó unos segundos antes de proseguir -También perdí a un buen amigo en la gran batalla de Erebor… aunque en realidad no se si aún vive porque no me llegaron noticias de su muerte, pero nadie de los que iban con el volvió a verlo… es por eso que tal vez…. -No pudo seguir hablando-
-Bueno disculpad… no quiero aburriros, ya es tarde y estoy cansada.. buenas noches -se despidió del montaraz y subió hasta su cuarto. Al entrar se dio cuenta de que no se había despedido de Nír. Tal vez siga aquí mañana -se dijo- de lo contrario puedo ir a verle a Kibil-Dûm y con estos pensamientos se preparó para ir dormir15/12/2014 a las 19:32 #348056Dalation hacía lo mismo que todos los días: cogía el hacha y cortaba la madera que el día anterior había recogido. Rezaba porque su padre viniera ileso de aquella batalla en la Montaña Solitaria a la que debía de asistir. Miró hacia el cielo triste, y localizó a lo lejos unas grandes Águilas que volaban hacia la montaña. Sonrió pensando en la ayuda. Después de la tarea volvió a casa y encendió un fuego, y justo cuando iba a empezar a comer carne de ciervo, alguien llamó a la puerta. Se trataba de un señor con capucha, y con un tono demasiado triste. No era su padre.
-Kalation ha caído. Unos de los guardaespaldas de Bolgo lo atacó con una espada, le atravesó el cuello, y fue tirado a un poso. No hemos encontrado el cuerpo. Creo que está en el cuerpo de un wargo- dijo sin compasión a Dalation.
Del chico salieron unas lágrimas de los ojos y acto seguido le pidió al hombre que se fuera. No podía creer que su padre estuviera nuevo. Tiró la mesa al suelo y se puso a gritar como un loco. Se había quedado totalmente sólo…
-¡NOOOOOO!- gritó. Sólo había sido una pesadilla, un recuerdo del pasado, pero había sido tan real. Miró a su lado y vio a Aiwë, que seguramente se hubiera despertado por el grito. Dalation sudaba y unas lágrimas llenaban su cara.
15/12/2014 a las 20:10 #348064-“¿Porque estás interesada en él?” – le preguntó el bardo
-Bueno, no nos vamos a andar con rodeos después de lo ocurrido. Os podría decir que porque me llaman la atención o porque los Elfos tenemos un trato especial, pero no es así. Me llama la atención su vara, no él, en concreto ese rubí precioso y enorme que tiene dentro. Imagino que es poderoso sí, por eso quería preguntaros, pero si resulta ser tan poderoso, quizá no valga la pena arriesgarse…Yaiwen se guardó sus verdaderas intenciones para sí misma.
-Gracias en cualquier caso. Voy a terminarme esta bebida y conseguir algo más de este misterioso brebaje – dijo sonriendo.
Buscó a Battoin, pero no estaba donde se suponía, al lado del caldero. Echó un vistazo dentro y todavía quedaba un poco. “Suficiente” pensó.
El humano salió de la cocina cargado de comida. Yaiwen le miró arqueando una ceja.-En verdad pienso que tenéis más de Enano que de Hombre – le dijo cuando se acercó hasta la mesa y dejó el pan y las mermeladas. ¿Puedo? – dijo señalando el contenido del caldero.
Con el permiso de Battoin, se sirvió un poco más en su vaso y se sentó mirando cerca de una ventana. Ya no caían copos de nieve y la noche ya no era cerrada. En poco más de una hora aparecerían las primeras luces. Apuró la bebida y le quitó un trozo de pan a Battoin. Estaba mordisqueándolo cuando volvió ver una neblina ante ella. Vio a su padre tallando la madera y a ella pequeña revoloteando alrededor inquieta molestándolo. Al cabo de unos segundos la escena cambió. Estaba en el este, en el Rhûn, y vio a Îbal y se vio a sí misma hacía cuatro años. Corrían perseguidos tras cometer una fechoría. Esa vez no les descubrieron.
-Tuvimos suerte – dijo en voz alta.
-¿Qué? – preguntó Battoin.
-Nada, hablaba sola – dijo sonriendo. Tuve unos recuerdos interesantes. ¿Siempre produce este efecto? Visiones del pasado me refiero… A algunos no les ha caído muy bien, me temo.15/12/2014 a las 20:19 #348066La cerveza enana ya había casi tumbado a Nír, quien se disponía patosamente a avanzar de la tarima a la habitación que había reservado la tarde pasada. Guardó la flauta en su capa y caminó lentamente asiéndose del muro y en ocasiones de las capas de los pueblerinos. Cuando iba a subir, se encontró con Rírian, quien bajaba después de despedir a Kira al parecer. El enano entonces recordó haberle dado las buenas noches a Baelim, Yaiwen y Soron, pero había olvidado a Battoin, Kira y Dalation. Esperaría hasta la hora del desayuno para volver a compartir con ellos.
-¿Pasa algo, amigo?-le preguntó a Rírian, que iba un poco extrañado. El montaraz levantó la cabeza y tardó un poco en contestar.
-¿Guardaste tu espada, cierto?-se aseguró Nír, poco después de acordarse que su hacha si estaba a salvo.En ese instante oyó un grito de la habitación de Aiwë, pero no se escuchaba como el Mago morado. Aunque no había hablado mucho con Dalation, supuso que esa era su voz.
15/12/2014 a las 20:43 #348071Cuando Kira se marchó, Rírian comprendió más que nunca a la muchacha y se quedó allí quieto, meditando. Entonces Nír interrumpió sus pensamientos:
-¿Pasa algo, amigo? ¿Guardaste tu espada, cierto?
Rírian se giró hacia el enano y se encogió de hombros.
– Nada, querido Nír, solo estaba pensando. Y sí- dijo señalando a su cinto- Roulon estará a partir de hoy bien guardadita conmigo. Por cierto, no creo que te vayas a estas horas de vuelta a Kibil-Dum, así que si quieres puedo hacerte un hueco en mi habitación, o puedo acompañarte de vuelta a la ciudad. LA verdad, no tengo mucho sueño y me pareció ver-está vez bajó la voz- un jinete orco en la lejanía, y me temó que la jauría de anoche era solo una parte del grupo. ¿Qué opinas?15/12/2014 a las 21:09 #348078-No te preocupes amigo, no me marcharé a la capìtal enana tan pronto. Si dices que viste un explorador orco es porque el camino sigue vigilado, aunque Battoin haya ido y venido ileso la tarde pasada, pero un carro cargado de mercancía valiosa es más complicado de salvar. Y bueno, ya había reservado una habitación en la tarde, pero si no te vas a dormir pronto tal vez deje mis cosas en la tuya-dijo Nír.
El montaraz sonrió.Nír se despidió amistosamente del montaraz, y subió escaleras arriba en busca de su pieza. En cuanto la abrió, descargó sus cosas en el piso y se recostó en el colchón de la cama enseguida. Prendió una vela y la dejó encima de un mueble mientras pensaba en lo que había recordado de su estancia en Framburgo. Le habían llamado la atención los Hombres del Este que eran socios de Théod. Probablemente en la mañana debería preguntarle a Yaiwen si sabía algo, que probablemente ella también venía del Rhûn.
15/12/2014 a las 22:32 #348083-Nada, hablaba sola – dijo sonriendo. Tuve unos recuerdos interesantes. ¿Siempre produce este efecto? Visiones del pasado me refiero… A algunos no les ha caído muy bien, me temo.
– ¿Habéis visto cosas interesantes? – le dijo sonriendo. – Se supone que atrae a los espíritus de los seres queridos, pero lo que pasa después puede variar.
– ¡Vaya, ahora entiendo que te fueras! – dijo una voz. – Para hacer amigo de elfas guapas. Si ya lo decía yo, hay que estrechar lazos entre razas. Tráetela a casa y déjamela a mí, que es más de edad, a ti te viene mayor, niño.
– ¡Calla, abuelo, se lo voy a decir a la abuela! – dijo mientras Yaiwen le miraba levantando esa ceja de nuevo. – A mí se me aparecen parientes graciosos.
– ¡Graciosos, ja! Ya verás cómo le pongo yo una sonrisa en la cara a la elfa. ¿Has oído lo que dicen de los bajitos, guapa?
Battoin no pudo evitar ponerse colorado, agradeció que ella no pudiera oir a su abuelo. Su idea sobre los elfos estaba totalmente libre de prejuicios y las antiguas rencillas le parecían estúpidas. Eso sí, Battoin sospechaba que sus ideas sobre la relación entre razas podían agravar bastante el problema si alguien se decidiese a ponerlas en práctica.
– Supongo que dependerá de cada uno y de la situación en que se beba. Vos parecéis contenta, una excepción entre la concurrencia. Brindo por ello – y volvió a tomar un trago con Yaiwen. – ¿No me contaréis qué habéis visto?
Ya sólo les quedaba un vaso para cada uno. Oyeron un grito viniendo de arriba.
– ¡Dios, espero que dejen de gritar antes de que me vaya a domir! Estos candurianos no saben beber.
-
AutorMensajes
- Debes estar registrado para responder a este debate.