Inicio › Foros › El Anillo Único › Juegos de Rol en EAU › Helkanor – Posada La Yegua Desbocada
- Este debate tiene 512 respuestas, 14 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 10 años, 8 meses por
lordnazgul9.
-
AutorMensajes
-
16/12/2014 a las 12:55 #348108
Yaiwen le observaba extrañada. Parecía estar un poco trastornado. En momentos como ese lamentaba no poder leer los pensamientos. Sí tenía por suerte una intuición bastante desarrollada, pero ahora ésta no le servía de mucha ayuda, sólo le decía que Battoin parecía hablar solo consigo mismo y que aquello que le pasaba por la mente debía ser inquietante a juzgar por las caras que estaba poniendo.
-No saben beber y vos parecéis acalorado – dijo arqueando una ceja. – Y sí, imagino que depende de cada uno y la cantidad que tome. Los humanos sois débiles, pero me alegro en cualquier caso de no ser víctima de pensamientos oscuros y desgraciados. Lo que he visto es bueno, o divertido. He visto a mi familia y a otras personas de mi pasado en el Este.Dejó el vaso en la mesa y se levantó. Era tarde y no quería un interrogatorio sobre su pasado – Es hora de retirarse. Vos deberíais hacer lo mismo si pensáis descansar un rato al menos. Ya no quedan muchos aquí – dijo mirando alrededor. – Ah, gracias por la daga. Ya me contaréis de dónde la habéis sacado. Sospecho que hay una bonita historia detrás.
Cogió la capa negra y se cubrió con ella. Todavía estaba oscuro y fuera corría un ligero viento frío.
Dentro, Battoin subía las escaleras para ir a su habitación.16/12/2014 a las 17:03 #348121Aiwë se despertó asustado, un fuerte grito lo había hecho volver a la realidad. Se percató de que era Dalation que estaba llorando y humedo, el mago se sintió incómodo, demasiado caliente el ambiente. Tocó el rostro de Dalation para comprobar si tenía fiebre.
-Ven -le dijo el mago y el chico obedeció.
El mago habló en quenya y besó la frente del muchacho. Estuvo así medio minuto. Cuando abrió los ojos, Dalation respiraba normal y había caído en un profundo sueño, también la temperatura había descendido. Aiwë lo acomodó en la cama y se sentó en el extremo lateral de ésta, estaba un poco mareado. Aún tenía los efectos de la noche y no había dormido bien. Se había despertado 2 veces. Cuando disponía a levantarse algo lo tomó por la mano y le dijo “Quédate”. El mago quedó estupefacto, se giró lentamente para comprobar que no estaba quedando loco. En efecto era la mano de Dalation que lo aferraba, pero él estaba dormido. Aiwë se puso aún más confuso, ¿Ahora mis hechizos también fallan? -pensó- Pero la voz que lo llamó no era la del joven que dormía ¿o acaso Dalation hablaba dormido?
-Se lo preguntaré cuando se despierte -murmuró. Miró por la ventana, el alba comenzaba a alejar la oscuridad poco a poco. Tomó otras prendas y se cambió, ya que estaban húmedas y le incomodaban. Bajó en busca del posadero pero no estaba. Se mordió el labio inferior, tenía hambre. Entonces se quedó allí esperando hasta que Elaen apareció y Aiwë le pidió algo para desayunar, al poco rato había aparecido una muchacha que tampoco pudo dormir bien y quería desayunar temprano.
-Oiga Señorita, ¿no ha visto al otro mago vestido de rojo que estaba conmigo en la noche?
-No, ¿quiere dejarle algun recado?
Aiwë escribió algo en quenya para que la muchacha no entendiera si intentaba fisgonear. El mensaje decía “algo no anda bien conmigo, creo que tomaré un descanzo unos días. POR FAVOR, CUIDA DE DALATION. Y NO TE PASES DE LISTO. Gracias. Te quiero”
-Dele esto cuando lo vea, por favor.Luego invitó a la chica a que se le uniese en el desayuno para pedir disculpas por su abrupta desaparición la otra vez.
La chica pareció interesada en él y a Aiwë le pareció que era buena gente. La invitó a tomar el fresco del amanecer y aprovechar para distraerse un poco de los últimos eventos. Salieron posada afuera, aun estaba un poquitin oscuro pero se distinguía el camino y algunas cosas. De pronto todo quedó negro de nuevo. Y Aiwë se desplomó en el piso.16/12/2014 a las 18:12 #348141Kira se despertó temprano, miró por la ventana y vio que estaba por amanecer, no había dormido bien y tenía la cabeza un poco cargada… ¡¡esa bebida de Battoin!!.. necesitaba tomar aire fresco, se vistió con sus ropas de viaje tomó la capa nueva y bajó las escaleras. En la sala común no había nadie aún, era muy temprano, de pronto reparó en que si había alguien el Mago que dijo llamarse Aiwë, la estaba haciendo señas para que se acercara. Kira fue hacia el
-Buenos días Aiwë,¿me recordáis? soy Kira me presenté ayer a vos pero no pudimos conversar tranquilamente
quizás ahora podamos hacerlo
El Mago se mostró de acuerdo y se disculpó por haber salido tan apresuradamente el día anterior. Salieron a dar un paseo y tomar el aire, el tampoco parecía tener buen aspecto. Kira comenzó a andar deprisa pues hacia frio.
-Entonces Señor estáis interesado en la alquimia, me pareció oíros…
Kira esperó su respuesta… pero en lugar de eso oyó un golpe sordo miró hacia atrás y vio la figura del mago tendida en el suelo
-¿Que os sucede?… ¿Estáis bien?16/12/2014 a las 20:39 #348144Dalation respiraba difícilmente, secándose las lágrimas después de aquella pesadilla. Lo que hubiera dado Dalation por estar con su padre… pero debía de asumirlo, aunque no podía parar las pesadillas. Sonrió levemente, para que Aiwë entendiera que estaba mejor, aunque obedeció cuando el mago le hizo un gesto para que se dejase tocar. Notó unos dedos en su frente, y todo se volvió negro…
Volvió a soñar. Su padre salía de la cabaña y Dalation lo esperaba en un colchón medio dormido. ”Quédate” fue lo único que dijo. Su padre le dio un beso en la frente y se fue.
Se despertó con los primeros rayos de el sol, en la habitación del mago, no en una cabaña. Se vistió y buscó a Aiwë, aunque no lo encontró. Bajó las escaleras suavemente, y cuando llegó al salón preguntó:
-¿Alguien ha visto al mago morado?
16/12/2014 a las 21:02 #348147Las noches en Candur eran frías y oscuras. Sus mañanas, frías, húmedas y grises. Candur descansaba de la lucha y la celebración.
Entre la niebla, varios hombres embozados hasta los ojos se movían como sombras por entre los restos de la fiesta y la batalla. No había una sola persona en las calles que pudiera verles, y aunque la hubiese, no verían más que retazos de sombra. Aunque cubrían sus pasos, su dirección era segura. La posada.
En silencio se acercaron a su objetivo, el mago, pero no estaba solo, una chica lo acompañaba. Intercambiaron sonidos mudos y rápidamente decidieron que se la llevarían a ella también
Actuaron con rapidez, en apenas unos instantes golpearon, ataron y amordazaron al mago junto con todo lo que llevaba encima.Kira pudo reaccionar a tiempo, por suerte se había girado en el momento que los secuestradores se abalanzaban sobre ellos. Echó a correr, cogiendo aire para gritar pidiendo ayuda. Sin embargo, sólo pudo dar unos pasos. Un hombre surgió de la nada, tapándole la boca y sujetándola con fuerza. Hubo un rápido forcejeo, pero la muchacha perdió el conocimiento en seguida.
El hombre miró a sus esbirros con severidad, tal descuido sería castigado más tarde. Ahora debían darse prisa. Se alejaron de Candur de la misma forma que habían llegado, en silencio y sin ser vistos por nadie.
Un testigo mudo quedó de la lucha de Kira, mientras se revolvía, un colgante de su secuestrador había caído al suelo sin que este se enterase. Era un pequeño medallón, colgado a unos pequeños eslabones de cadena. Parecía de bronce, desgastado por el uso, de forma circular con una lanza grabada en un lado y unas letras élficas apenas legibles en el otro.
16/12/2014 a las 21:32 #348150Tras la charla con Nír, Rírian se fue a su habitación y nada más quitarse sus prendas y acomodarse en la cama, se quedó dormido en el acto.
A la mañana siguiente se sintió mucho más descansado que e día anterior, aunque los esfuerzos e la batalla y la pelea con Battoin hicieron mella en su descanso. Se vistió de nuevo, cogió a Roulon y antes de pedir el desayuno salió ante el frío aire de Candur. La verdad, no era tan mal pueblo al fin y l cabo, un poco extraño, eso sí. Caminó un poco y entonces vio un revoltijo de pasos en la nieve, delante de la posada. Frunció el ceño y se agachó extrañado, había algo que no le gustaba. Entonces lo vio: un colgante de bronce, desgastado por el uso, de forma circular con una lanza grabada en un lado y unas letras élficas apenas legibles en el otro. Rírian se echó el pelo para atrás y se encogió de hombros mientras guardaba el colgante en un bolsillo de su pantalón.
Después de desayunar, buscó a Kira entre las mesas, pero no la encontró por ninguna parte. Pensó en el colgante y en el revoltijo de pisadas de antes, pero le pareció absurda la idea que se le venía a la cabeza y no supo que hacer entonces. En ese momento Dalation bajó escaleras abajo y preguntó:
-¿Alguien ha visto al mago morado?
– No-dijo Rírian, y entonces le picó la curiosidad- ¿Y vos a la joven con la bailé? Es que no sé ni siquiera su nombre.16/12/2014 a las 21:52 #348151-Se llama Kira, mi buen amigo-dijo Nír a medida que bajaba las escaleras. Unas cuantas horas de sueño estaban bien. El enano había bajado con sólo un camisón, aunque no tenía frío. Le había reservado el baño a Baldric para una hora en la mañana. -No sabía que ustedes los humanos ni siquiera se preguntasen sus nombres al conocerse-se extrañó.
Dalation también había bajado preguntando por el mago morado. El enano se fijó en él, al parecer era él quien se despertó de golpe en la habitación de Aiwë. Entonces se acordó de Soron.
-Y también, joven muchacho, la última vez que vi al mago rojo fue cuando me fui a acostar creo-recordó Nír. -No creo que sea prudente despertar a un hechicero, aunque si un mago ya es misterioso, dos juntos te confunden para toda tu vida.
Baldric apareció detrás de la barra. Nír se agachó y sacó de un rinconcito dos monedas de plata, al parecer a alguien se les cayó la noche anterior. Le lanzó las monedas a Baldric, las que cayeron encima de la barra.
-Lo de ayer, señor posadero-pidió el enano refiriéndose al desayuno-Ojalá con un poco más de jugo si se puede.
Rírian levantó en una mano el colgante que encontró afuera.
-¿Has vendido alguna vez uno de estos en tu tienda?-preguntó el Montaraz.
Nír arqueó una ceja y sostuvo el colgante.
-Por el martillo de Mahal-se dijo el enano. -¡Un medallón de bronce! ¿Dónde lo encontraste?
En ese instante Nír se acordó de los Orientales que recorrían Framburgo el día que abandonó esa ciudad. Traían unos yelmos y unas lanzas muy peculiares, pero también algunos ornamentos distintivos, desde cinturones de hierro hasta aros de hueso.
Le echó una mirada al medallón y era muy similar, pero con unos inusuales caracteres élficos.
-¿Rírian, alguna vez has oído hablar de Rhûn?-preguntó el enano.17/12/2014 a las 15:12 #348169– Kira… Un gran nombre, sí.
Preguntó al enano si sabía algo de aquel colgante que se había encontrado, y Nír abrió mucho los ojos.
– Por el martillo de Mahal ¡Un medallón de bronce! ¿Dónde lo encontraste?
Rírian indicó la puerta de la posada con el dedo pulgar.
– Fuera de la posada.
-¿Rírian, alguna vez has oído hablar de Rhûn?
Rírian frunció el ceño. Aquel nombre le sonaba, pero no lograba identificarlo…
– Me es conocido, pero no recuerdo que es.17/12/2014 a las 17:43 #348173Se estiró en la cama mientras bostezaba. Apartó la manta y se acercó hasta la ventana. No sabía hacía cuanto que habría amanecido. Se sentía aún cansada y casi podía escuchar el hilo musical de la noche. Observaba tras el cristal cuando vio unas pisadas que llegaban hasta su puerta.
Cogió un puñal y bajó las escaleras. Abrió la puerta de la entrada con cuidado, pero allí no vio a nadie, y tampoco en la casa parecía que hubiera entrado nadie. Se extrañó. Bajó la vista y vio apoyado en el marco de la puerta un pequeño saquito de cuero. En su interior había un brazalete de oro con la figura de un mûmak de perfil, y una nota que decía: “No puedo entrar. Esto es el anticipo, quizá a la vuelta pueda vértelo puesto”
-Îbal – pronunció casi en un susurro.
Había estado ahí, pero no entendía por qué no había golpeado la puerta, incluso podría haber entrado forzando la cerradura. “El mago… claro, iba con prisas”. Sólo había pisadas de una persona, pero dudaba que estuviera solo, siempre iba con su tropa o parte de ella.
Empezó a ponerse nerviosa pensando en lo que habría ocurrido. El mago que se hacía llamar Aiwë, era más poderoso de lo que ella pensaba y no había tenido oportunidad de decírselo. Esperaba que todo hubiera salido bien, y que no hubiera heridos, pues a veces eran un poco salvajes.
Volvió a colocar las dos cosas en el saquito y subió a su habitación para esconderlo con el resto de las joyas. Se lavó y vistió con bastante celeridad. Tenía que acercarse al pueblo para averiguar lo que había pasado. Lavó una manzana y se la fue comiendo por el camino. Su primera parada sería la Posada, pero antes pasó por la tienda para comprar queso y miel.
17/12/2014 a las 18:45 #348179Una conversación lo despertó. Baelim había dormido sobre un banco de un rincón de la posada y tenía la espalda entumecida. Los que estaban hablando eran Rírian, Nír y el otro montaraz amigo de Aiwë. Parecían discutir sobre un objeto que llevaba Rírian en la mano.
-“Por el martillo de Mahal ¡Un medallón de bronce! ¿Dónde lo encontraste?…”
Sin prestar demasiada atención les dedicó un -“Buenos días caballeros”- y salió de la posada. El frío de la mañana lo despertó al completo, y sobre lo ocurrido la noche anterior pensaba mientras orinaba largo rato en un árbol. A pesar del frío, se sentía resacoso, así que cogió un montoncito de nieve y se lo restregó por la cara. Ahora sí podía empezar el día. De vuelta a la posada vio varias pisadas que había sobre la blanca nieve pero no les hizo mucho caso. Lo que más quería en ese momento era desayunar.
17/12/2014 a las 23:42 #348198Battoin se levantó de la cama sin despertarse. Salió de su habitación todavía en calzones y se encaminó al piso de abajo. Bajó el primer escalón y rodó por el resto. Cuando llegó a la zona común de la posada no se levantó, sino que reptó hacia una mesa guiado por el olor del desayuno.
Se contorsionó en el suelo y de un salto se sentó en una banqueta a la mesa de Nir, Ririan y Dalation. Golpeó la mesa llevándose a la boca tres tostadas que había en la mesa. Después de tragárselas tanteó la mesa y no encontró nada, por lo que abrió un ojo apenas unos milímetros, lo suficiente para encontrar algo más que llevarse a la boca. Lo alcanzó con la mano derecha y volvió a cerrar el ojo.
– Me es conocido, pero no recuerdo que es.
– Musho cador, musha adena, poca gomida y guente andipádica. Do udico buedo, mugueres brediosas, dono bredioso de biel.
De repente, alguien abrió la puerta y una ráfaga helada de aire penetró en la posada. Battoin se entremeció tanto que consigió abrir un ojo completamente. Sin conseguir enfocar, percibió una sombra que entraba en la posada. Le lanzó un zapato que había por ahí de la noche anterior.
– ¡Esa puerta, que hay corriente!
Por suerte para Yaiwen, en ese estado apenas podía apuntar y el zapato fue a estrellarse a la cabeza de una Baldric que servía desayunos tres mesas más allá.
18/12/2014 a las 15:56 #348239-Ah pero, ¿eso era para mí? – preguntó señalando el zapato. -Pues sí que apuntáis mal, cualquiera os da un arco -añadió burlona.
Se acercó hasta su mesa. Estaba acompañado por el enano y los dos montaraces. Al pasar al lado de Rírian vio que tenía en la mano un medallón que ella reconoció inmediatamente.“¿Qué hace él con esto? ¿Han peleado?” Yaiwen temió que algo hubiese ido mal. Se sentó en el hueco libre sin volver a mirar el colgante.
-Sí que tenéis mal despertar, señor Battoin. Eso, o no habéis descansado lo suficiente – dijo apoyando la bolsa con el queso y la miel encima de la mesa.-¡Baldric por favor, un vino dulce y una tostada!. Y ustedes caballeros, ¿han pasado buena noche, qué piensan hacer ahora?
En ese momento entraba Baelim en la posada.
18/12/2014 a las 17:08 #348248Rírian se había sobresaltado al ver a Battoin salir de la nada y comiéndose tres tostadas a la vez, mientras le contestaba a su pregunta:
– Musho cador, musha adena, poca gomida y guente andipádica. Do udico buedo, mugueres brediosas, dono bredioso de biel.
Arqueó las cejas, y creyó haber entendido lo que le decía.
– Gracias, y buenos días también.- dijo riéndose.
-¡Baldric por favor, un vino dulce y una tostada!. Y ustedes caballeros, ¿han pasado buena noche, qué piensan hacer ahora?
Yaiwen había aparecido también de la nada y Rírian se encojió de hombros, comiendo y mirando fijamente el colgante.
– Sí, gracias. Y creó que iré a Kibil-Dum, puede que saque algunas monedas con este colgante que me he encontrado.-se lo enseñó- ¿Sabes cuánto me podrían dar por él? ¿Y has visto a Kira por alguna parte?18/12/2014 a las 17:31 #348249-Mi amigo Rírian, Rhûn es la gran meseta desértica más allá de las Colinas de Hierro y las Tierras pardas. Está habitada por gente belicosa, que anda o a caballo o en vagones.
Entonces apareció Battoin saltando de los escalones, en calzones, y al parecer o muy borracho o muy cansado. Yaiwen entró a la posada casi al mismo tiempo, con gran interés en el medallón de Rírian.
-Y creó que iré a Kibil-Dum, puede que saque algunas monedas con este colgante que me he encontrado-dijo el montaraz. Nír miró como evaluando el precio del medallón. Hasta donde sabía, ningún herrero en la plaza de Dáin importaba joyería oriental.
-Podrías dejarlo fácilmente en unas dos piezas de oro, que estos medallones no los encuentras fuera de Rhûn a menos que te topes con unos cuantos de ellos marchando.19/12/2014 a las 16:11 #348322-No la he visto, pensé que estaría con ustedes. Quizá sea dormilona. No sabría deciros cuánto podéis sacar por ese medallón. ¿Me lo dejáis ver más de cerca?
Rírian se lo entregó. Vio la lanza y por detrás las letras élficas. Sabía lo que ponía. Era un recuerdo de Îbal y sería una pena si acababa en un mercado. Se lo había comprando con ella delante. Le había gustado por llevar una lanza, una de las armas que él portaba. Y a sugerencia de Yaiwen había pedido grabar por detrás unas letras, aunque habían discutido sobre si en quenya o en sindarion, finalmente Îbal las quiso en la alta lengua de los Noldor.
-¿Dónde lo encontrasteis? Quizá podáis sacar las dos piezas que dice el señor enano. No creo que más. Si aceptáis dos monedas de oro yo os lo podría comprar. Tengo que hacer un regalo y no me apetece ir hasta Kibil-Dûm a buscar un presente. Pensadlo y me decís.
En ese momento llegaba Baldric con el pedido. – Posadero, ¿sabéis si la dama sureña sigue durmiendo o quizá partió temprano?
-
AutorMensajes
- Debes estar registrado para responder a este debate.