Historia pública

El Bosque Negro

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Fragmento 8 por Gorthol_Yelmo_de_Dragon

El orco hizo una mueca de desconfianza pero trás pensarselo avanzó cautelosamente hacia adelante, las piernas le temblablan y el pulso se le aceleraba, de pronto el brujo bajó su brazo y el orco se detuvo a unos metros del él.

- Si decido tomar ese camino.... ¿que truco de brujería tienes pensado contra mi?, eh.....brujo-, dijo el orco en tono desafiante.

- ¿Brujo?, ¿a quien llamas brujo asquerosa alimaña?- y dicho esto el misterioso elfo se quitó la capucha -. Mi nombre es Thranduil, Señor del Reino del Bosque y he venido con los mios para expulsar al Mal que crece al sur de nuestro reino, rindete y sólo serás expulsado del bosque.

Entonces Burtz retrocedió unos pasos y desenvainó su cimitarra.

- No sabes de lo que hablas insolente elfo, nuestro Señor os destruirá a todos-, entonces avanzó cimitarra en ristre hacia el Rey pero en ese momento una veintena de elfos armados con arcos y lanzas aparecieron de entre la espesura.

Fragmento 9 por Thufir_Hawat

Gurtz y Gazark obserbaban tras unos arbustos. Habian llegado tan sigilosamenta como un huargo semi-desbocado podia permitir despues de una loca carrera atraves del bosque. Les habia parecido ver algo extraño y frenando a la bestia habian echado pie ha tierra, arrastrandose hasta el borde del camino.

Ahora Gultz no daba credito ha sus ojos:<El cobarde de Bultz estaba alli plantado haciendo frente ha todo un ejercito de elfos>

Se podia haber imaginado semejante acción de Gazark. El era capitán de la 13ª Orda De Jinetes Orcos y con sus largos brazos podia decapitar a un enemigo sin nisiquiera desmontar. ¡Pero Bultz! un misero explorador, simple cebo para elfos. Ni aunque le hubieran torturado cien años lo habria creido.

-¿Que vamos ha Hacer?- Murmuro

-No lo se, pero ese excremento de troll merece que lo petrtifiquen ahi mismo- farfullo Gazark- Que me arranquen un colmillo si se lo que vamos ha hacer.

Fragmento 10 por Grishburz

De improviso, Gurtz escuchó un crujir de ramas y hojas a su espalda, retiró la vista de Bertz y los elfos y giro la cabeza. Menuda sorpresa se llevó. Empezo a llamar la atención de Gazark dándole golpecitos en el hombro y demás, pero este estaba demasiado concentrado pensando en cómo ayudar a Burtz. Gurtz empezó a impacientarse, así que agarro a Gazark de la orega puntiaguda y le giro la cabeza hacia él; Gazark se quedo boquiabierto, estaba emocionado, los temores por los elfos desaparecieron de golpe. A sus espaldas tenían a la 13ª Horda de ginetes orcos, de la cuál Gazark es el capitán. Estaban todos allí, (eran unos setenta) en posición y sin hacer un solo ruido, no llamaban la atención lo mas mínimo. Gazark se acercó al que estaba al frente de todos: un pequeño orco del norte al que le faltaba un trozo de oreja y llevaba un par de cimitarras atadas a la espalda, le llamaban Sigark. El pequeño descendió del huargo y saludó a Gazarkcon la mano.

De pronto, sin apenas esperarlo ninguno de ellos, escucharon un gran ruido al frente, en la zona donde habían dejado a Burtz con el Rey y los elfos...

[Editado por Grishburz el 24-07-2003 22:01]

Fragmento 11 por Gorthol_Yelmo_de_Dragon

Los orcos miraron hacia el claro del bosque y vieron que Burtz yacía muerto sobre el manto de ojas caidas en el otoño del Bosque Negro, una flecha estaba clavada entre sus ojos, había intentado en vano atacar a Thranduil pero antes de poder dar dos pasos cayó fulminado por el disparo certero de uno de los arqueros elfos. Los orcos tras ver lo que había ocurrido enfurecieron, desenvainaron sus cimitarras, dagas y demás armas, y cuando la 13ª Horda de jinetes orcos estuvo al completo a lomos de los huargos, Gazark dio la orden de ataque y los jinetes salieron de entre la espesura del bosque acompañados de sobrecogedores gruñidos y gritos, Gazark y Gurtz atacaban desde tierra. Los elfos les plantaron cara pero se vieron superados en número y poco a poco fueron cayendo bajo los golpes de lar armas negras. La esperanza llegó cuando de entre los árboles empezó a salir una lluvia de flechas que se clavaban en las horribles criaturas, otro batallón de elfos había venido en auxilio del rey. Entre la confusión y el miedo de los orcos, dos jóvenes elfos aprovecharon para llevarse de allí al Rey Thranduil que con pena se marchó del campo de batalla. Pero cuando ya sólo quedaban una treintena de orcos la lluvia de flechas comenzó a detenerse hasta que ya no se lanzó ninguna más, la 7ª Horda de jinetes orcos había venido en ayuda de sus iguales y sorprendieron a los arqueros elfos que fueron muertos por la espalda. Los refuerzos salieron a la luz del claro, iban comandados por Dúmúrz El Grande que se acercó a Gazark para escuchar lo sucedido. Mientras, una docena de orcos habían sido mandados a buscar el cuerpo de Thranduil entre los cadáveres de los elfos caidos, pero no lo encontrarón, así con la ayuda del agudo olfato de un huargo descubrieron que el rey elfo había escapado y marcharon tras él con los corazones llenos de ira y odio.

Fragmento 12 por Exun

Thranduil huyó como pudo de aquella horrorosa batalla, que habían perdido inútilmente. Sabía que los orcos de Mordor le buscarían, así que su única esperanza era volver a la aldea secreta de Galdierden, lugar donde se refugiaban las tropas elfas en tiempos de guerra. Por otro lado la 7ª horda de jinetes orcos cruzaba velozmente los peligrosos senderos del Bosque Negro, pero justo cuando mas veloz iba la horda algo les hizo detenerse. Dúmúrz el Grande dio la orden de pararse. Gazark le miró y le preguntó porque habían de parar, el líder orco miró con cara de pocos amigos a su compañero y le dijo que estaba oliendo sangre elfa. Gazark le dijo a Dúmúrz, que era imposible que rondara por allí algún elfo, habían perecido todos en la trifulca anterior, pero el líder de la 7ª horda agarró al débil líder de la 13ª horda y lo bajo del huargo. Lo agarró de su grasienta cabellera y lo arrastró por el suelo, después con su brazo más fuerte lo levantó del suelo y le dijo a su cara:- Gazark, en toda mi sucia vida de orco he estado en peores situaciones que tú. Jamás me lleves la contraria, sé perfectamente que hay un elfo herido detrás de esos matorrales secos, nunca he fallado-. Después de estas palabras el poderoso orco bajo a su compañero y lo dejo al lado de un árbol. Sacó su poderosa hacha de filo punzante, con la que tantas cabezas de humanos y elfos había cortado y se dirigió hacia los matorrales. De un golpe secó cortó las plantas y como él había dicho encontró a un arquero elfo malherido. El elfo le miró asustado e imploró perdón por su vida, pero Dúmúrz el Grande no tuvo compasion y agarrándolo lo levantó de su escondite, lo tiró al sendero y colocándole su hacha en el cuello le dijo al elfo:- ¿Dime donde se encuentra tu rey, sino no vivirás para contarle a tus hijos que luchaste con un poderoso jefe orco?.

Fragmento 13 por Grishburz

El arquero elfo contestó:-¡¡Jamás traicionaré a mi rey!! Además, ¿Que esperanzas me qudan de contarle nada a mis hijos si perecieron en la batalla?

Esa respuesta fue su sentencia de muerte, el elfo ya sabia que su fin había llegado, pero no pensaba ser una presa fácil: mientras había estado hablando con Dúmúrz, poco a poco habia ido hacercando la mano izquieda hasta la cintura, donde tenía una pequeña daga envainada y casi imposible de ver por el orco, pues estaba por detrás del cinturón.

De repente desenvainó la daga con un movimiento ágil y la incó en el cuello de Dúmúrz, que estaba agachado con el hacha en el cuello del elfo. Dúmurz cayó de espaldas, pero no muerto, se incorporó de nuevo con los ojos inyectados en sangre negra y levantando el hacha con una furia incontrolable, asesto un golpe al elfo en el pecho que seguramente habría partido a un troll. Después con un movimiento lento y pesado se giró en direccion a los demas jinetes de huargo y lentamente agarró la daga por el trozo de empuñadura que sobresalía. Le había atravesado el costado derecho y la punta sobresalía por la nuca. Se la arrancó con un movimiento rápido y seco y de su cuello empezo a emanar sangre como si de un gorrino degollado se tratase; ni siquiera le dió tiempo ha gritar, cayó de cabeza, muerto. Los demás orcos de la 7ª horda de jinetes se miraron unos a otros, sin saber que hacer.

[Editado por Grishburz el 25-07-2003 20:34]

Fragmento 14 por Thufir_Hawat

Al girar las cabezas se dieron cuenta de que el bosque se habia cerrado a su alrededor y se encontraban atrapados en una jaula de arboles.

Gazark siempre habia pensado que Dúmurz era un incompetente, ahora tenia la absoluta certeza de que asi era. En un ciego deseo de sangre les habia lanzado a una desenfrenada persecución y ahora se encontraban en el norte del bosque, lejos de la protección de su amo el Nicromante y en el corazón del Reino de los Silvanos.

Un leve rumor se deslizo a su derecha. En el lugar donde antes habia un tupido bosque ahora se abria una gran extensión. Desde allí un centenar de rostros elfos les giñaban un ojo tras sus arcos tensados.

-¡A CUBIERTO!.- Grito Gazark a la vez que una lluvia de flechas despegaba hacia ellos.

Rocas y flechas caian del cielo aplastando y atravesando jinetes y monturas. Los que intentaron buscar refugio en el bosque fueron engullidos por el y nunca más se supo de ellos. Los que intentaron hacer frente a los elfos fueron empalados por sus saetas o decapitados por sus largos sables. Cuando todo acabo el bosque se retiro llevandose con el los restos de la batalla, cuerpos, monturas, armas... todo desaparecio. Los elfos registraron el terreno en busca de supervivientes y se fueron, tan sigilosamente como habian aparecido, llevandose el cuerpo de su compañero caido.

Momentos despues en el silencio del bosque se escuchan unas voces susurrantes. En el interior hueco de un tronco caido Gazark medita junto a Gurtz. -Esto es un desatre todos mis hombres masacrados por la necedad de ese pedante de Dúmurz.-

-Puede que aún y todo haya valido la pena el sacrificio. -Dijo Gurtz, interrumpiendo las lamentaciones de Gazark. -A quedado al descubierto una alianza entre elfos y ents, y dado las molestias que se han tomado para ocultar los rastros de su escaramuza... .Creo que nuestro señor el Nicromante sabra recompensarnos esta información.