Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Entro lentamente al palacio, lo condujeron a la sala del trono, ahí se encontraba el rey, sentado frente a una mesa llena de papeles y de consejeros que hablaban aceleradamente entre ellos. El guardia alzo la voz un poco y el rey volteo la vista hacia Artamir, hizo un seña con la mano y los consejeros hicieron una reverencia para después tomar los papales y salir de la sala, el guardia se retiro de igual manera dejando solos al Rey y a Artamir que trataba de controlar los nervios.
-¿quien exige hablar con el rey?.- pregunto Elentir que se levanto de la mesa solemnemente.
-Artamir hijo de Arthonion.- respondió el joven haciendo una reverencia, el rey Elentir sonrió de buena y gana y su semblante cambio le hizo una seña para que se sentara junto a el; el muchacho hizo caso y poco después comenzo a hablar otra vez.- He venido hablarle sobre mis hermanas Aimenel y Endien.Puedo asegurarle que nada....- fue interrumpido por el caballero que tenia un brillo en los ojos al recordar a las muchachas.
-¿como son?.- le pregunto agregando después.- nunca me fije en ellas y ahora estoy tan arrepentido por no haberlo hecho; si hubiera puesto mas atención.- bajo la cabeza triste.
Artamir se quedo un momento callado sin saber que decir, miro al caballero que tenia enfrente y recordó las historias que Arthonion les había contado sobre el rey, ahora parecía entender el caracter de Aimenel.
-Endien es muy risueña, aunque parecer estar en otro lado, siempre presta atención a aquellas cosas que los demás no tomamos en cuenta.- dijo por fin.- Aimenel siempre la ha protegido, ella suele pensar mucho en los demás, es muy fuerte pero en el fondo necesita muchisimo mas protección que la pequeña. Señor sus hijas saben protegerse solas.
Entonces Artamir comenzo a relatarle lo sucedido las ultimas semanas, el rey escucho atento a cada palabra; el muchacho le contó sobre la perdida de Endien y que Aimenel la mas grande con ayuda de un joven había comenzado su búsqueda. Cuando termino el rey guardo silencio durante mucho tiempo.
-Si estoy en lo correcto, ya no sabes nada mas , ¿ni siquiera a donde se dirigen?.- Artamir asintió.-No tenemos otra alternativa mas que esperar; pero te diré una cosa hijo de Arthonion, en cuanto tengas alguna noticia de mis hijas, debes informarme pues pienso ir a buscarlas...
Cuando Artamir entro a la casa de Bregonir, se sintió extrañamente intranquilo, no le preocupaba que el rey se hiciera de una pequeña compañía y fuera en busca de sus hermanas, no, no era eso el aire de aquella casa estaba bastante extraño, una muchacha le acompañaria a sus aposentos cuando apareció Megyn en el vestíbulo junto a un joven muy parecido a Bregonir.
-¡ohh! Artamir ya has regresado, dejame presentarte a Will primo de Bregonir.- después se dirijo a su acompañante.- el es Artamir hijo de Athonion, hermano de las dos jóvenes que huyeron con tu primo.- la rosa de la traición se inclino brevemente ante Artamir y este hizo lo mismo.
-Señora, debemos hablar urgentemente.- le dijo Artamir sin mirar a Will, aquel joven no le daba confianza.
Megyn le dijo que seria en un momento pues ahora tenia algo muchisimo mas importante que hacer, ella y su acompañante hicieron una reverencia y se alejaron caminando. Sin embargo al joven no le parecía, no le quedo de otra que subir a su cuarto demasiado turbado por la mirada de aquel extraño.
[Editado por tari el 13-03-2006 04:30]
Aimenel bajo la cabeza,habia fallado, ya no podia evitar que Bregonir se acercara aquel hombre en el que no confiaba; se dirigio a su caballo pensando en que haria, no podia ir con el, pues entonces aquel hombre sospecharia de ella y no podia permitirlo, cuando todos estaban montados y listos para avanzar Aimenel hablo.
-Yo no volvere sobre nuestros pasos.- Bregonir se volteo sorprendido hacia ella, mienras Ollese y Huor se quedaban quietos.- Ya no puedo hacer nada para eludirlo y yo no confio en aquel hombre, mi hermana es primero y necesito avanzar los mas rapido posible, acompañada o sola.-entonces miro a Ollese.- desde este momento eres libre de hacer tu santa voluntad, si decides separate de nosotros o seguir, pero esto si te digo; llegado el momento recibiras tu castigo por hacer todo lo que hiciste.
-No creas que te libraras de mi tan facilmente chiquilla.- le respondio Ollese.- seguire junto a ustedes aunque difiero de tu situación, viajaras sola porque yo pienso acompañar a Bregonir, siento extrema curiosidad por aquel hombre.
-Como tu quieras.- le dijo Aimenel, ya no existia rastro de las lagrimas anteriores, ahora se veia mas decidida.- En cuanto a ti Huor, seguiras al caballero no lo dudo.- miro a Bregonir y le sonrio sin remordimiento alguno.- ya sabes el camino que tomare, nos veremos es Esgaroth si tu deseo es seguir.- saco un puñal de sus ropas y se lo entrego.-es mi forma de dar gracias por todo lo que has hecho por nosotras...- fue interrumpida por el muchacho.
-No debes dudar, te veremos es Esgaroth, guarda tu puñal te servira mas a ti.- el joven se acerco a ella y le susurro al oido.- Estaremos en contacto, cuando quiera llamarte sentiras tu cuerpo rigido, toma un poco de agua y ve el reflejo ahi me encontraras.
La muchacha asintio, le dio un pequeño beso en la mejilla a modo de gracias, dio media vuelta, espoleo a su caballo y salio disparada hacia el norte rumbo a Esgaroth.
La figura desaparecio en el horizonte, la mirada azulada del joven se poso en el cielo y murmuro para asi \"Nai Eru varyuva len Aimenel\".
Pasadas varios minutos los otros tres llegaron al lugar establecido, el Templo de la Lluvia. Era un lugar húmedo, lleno de plantas a las que les encataba la humedad. Esta desgastado y viejo, debido a la constante llovisna que caía sobre él, más en ese día, no había agua... mal presagio según anunciaban los sacerdotes que se iban a entregar su espíritu al Templo.
Brégonir, Ollese y Hour se acercaron. A ambos amigos les pareció un lugar inóspito, al joven no lo gustó nada que no lloviera.
Pasaron otros pocos minutos y sintieron el ruido de un caballo al galope, luego más cerca, hasta que divisaron a un jinete, William. El joven jinete se acercó a los otros y los saludó; buscó a Aimenel pero no la encontró... Se confundió y dudó si lo que habían visto sus ojos era real. Se volvió hacia su primo y le dijo:
-Hola Brégonir, ¡¡primito!!- y sonrió. Se acercó a él y lo abrazó. <Ya no eres el mismo primito tonto que conocía. Al abrazarte no me quedaron dudas de que tendré que matarte... Ya no eres un niño, que eres un gran guerrero. Tendrá que darte un golpe traicionero y terminar con tu vida. Por el bien de todos...> -¿Cómo has estado? Hacía tanto que no nos poníamos en contacto.-
-Sí es cierto, pero sabías que yo no podía visitarte...-
-... Sí, y ahora eres prúfugo en tu propio reino... ¡Qué ironía!
>>Sin embargo Megyn me habló de otra jovencita que te acompañaba, ¿ella no está?-
-No, fue raptada... La estamos buscando.- <Asi que eres mentiroso ahora primo... Esto no me gusta Brégonir... No me obligues a matarte de otra forma...>
-Oh, ya veo. He venido aquí a ayudar, asi que haré cualquier cosa que esté a mi alcance...-
-Sí... creo que lo mejor que puedes hacer, lo estuve pensando, es ir y volver con megyn, protégela y mantenla a salvo. Es lo único que deseo.- contestó Brégonir ante la mirada de desprecio de Rosa de La Traición.
-Primo, no volví de mi país solo para cuidar a Megyn, ambos conocemos su potencial y sabemos que puede cuidarse sola. Por favor... ¡qué disparate!- Brégonir lo miró con sus ojos perdidos en pensamientos: <No puedo volver con Aimenel mientras Will esté a mi lado. Ella no se siente bien con él y por eso ha decidido dejarme... No puedo dejarlo al lado mio tanto tiempo... Oh, por Dios, tengo que separar el cariño que le tengo a ella de la realidad. William puede ayudarnos... no puedo alejarlo solo por volver alla... No debería hacerlo.> William continuó mirándolo todo el tiempo en que el joven pensaba, hundido en sus pensamientos también <Hay algo aca... Tendré que sacarle información a aquellos dos...>
-Primo, me reuso a aceptar tu petición, me quedaré a tu lado hasta que todo esto haya finalizado.-
-Creo que así debe ser...-
-Debe ser así, no lo dudes...-
Los cuatro partieron y Brégonir le comentó lo mas que pudo acerca de todo lo sucedido. William le dijo que no estaba enterado de nada pero que vería la forma de ayudar.
Ollese entre mas miraba aquel hombre, mas estaba segura que no era un alma \"caritativa\"; aquella mujer sabia de la maldad en los hombres y William parecia esta ahi no para ayudar si no para matar <<despues de todo, tal vez Aimenel si tenia razon>> penso, lo vigiliria muy atentamente; en cambio Huor tenia mucha curiosidad por aquel hombre, tampoco le daba confianza, pero no le parecia que fuera hacer algo malo. Los dos se habian mantenido al margen, no le habian dirigido palabra hasta que Bregonir se los presento, despues de eso siguieron con el viaje...
Habian pasado algunos dias, desde que se separara del grupo, no habia parado, solo descansaba un momento para que el caballo recobrara fuerzas, Aimenel miro las estrellas, ella debia descansar.Bajo del caballo y miro a lo lejos, el reino de Rohan quedaba atras, a su lado derecho el bosque de Fangorn y al norte las tierras de los elfos, saco una zanahoria de la bolsa y se la dio al caballo. Esa noche descansaria ahi, se acerco a unos arbustos que estaba ahi dispuestos a darle cobijo, solto al caballo para que pastara libremente, despues busco ramas secas y las puso muy cerca de algunas piedra grande para que su ubicacion no se revelara, prendio la fogata y se hecho a la tierra, pronto cerro los ojos en un sueño muy profundo.
Mientras Aimenel dormía vio una sombra negra a su lado, algo terrorífico que la atormentó quitándole el sueño. Al abrir los ojos vio a una mujer vestida de rojo, con labios del mismo color. La mujer la miraba con autoridad y una pequeña sonrisa dibujada en ella. Estaba tranquila esperando respuesta de la chica que no entendía nada.
Aimenel se sentó y le dijo algo sorprendida y confundida:
-¿Qué necesita?- La mujer la miró con aquella sonrisa malévola dibujada aún en ella y le respondió con una vocecita serena y suave:
-Escúchame bien y no me respondas hasta que haya terminado, de lo contrario desapareceré y no volverás a verme...
>>Mi nombre es Zenicer, soy la lider de una secta creada con el próposito de destruir a Las Siete Rosas...- Aimenel abrió grande sus ojos y continuó escuchando muy atenta-... Esta secta lleva el nombre \"La Muerte Viva\". En estos momento te preguntarás por qué estamos en contra de aquella organización benéfica... Y bueno, como no puedes hablar te responderé.
Hace mucho tiempo existió una mujer llamada Imlad quien tuvo el don de poder dominar un cetro legendario, lleno de poder, que había sido hallado en un gran hoyo sobre la Tierra. Este cetro, según se cuenta, pertenece a las deidas del cielo y su poder no puede ser utilizado por ningún mortal en este lugar: El planeta. \"No podía\" ser usado, sería las palabras correctas, porque fue interpretado y manipulado por alguien, una mujer; ya sabes quién. El hecho es el sieguiente: Imlad lo utilizó para hacer el bien, y con su gran potencial y la ayuda de la vara mágica -sonrió- logró vencer a todo el mal que se le cruzaba en su camino. Poco tiempo después fue conocida por donde luchaba por todos, como la gran heroína del siglo. Está claro que nos referimos a mucho tiempo atrás.
>>La joven mujer, Imlad, vivió los mejores años de su vida entre alabanzas y pedidos de ayuda. Hasta que en un momento, siete años después, sus años de rosas, terminaron. Fue tanta la fuerza que utilizó para vencer a sus enemigos que un buen día el mismo cetro le quitó la vida, dejándola exausta y en coma por su uso excesivo. Al poco tiempo murió. Su alma, acostumbrada a la gloria y a los pedidos de ayuda no encontró el camino al cielo, entonces vagó por la tierra buscando a la persona adecuada para poseerla. - Aimenel comenzó a llorar a escuchar aquelo, su hermana era la persona adecuada.- Casualmente una niña de diesiséis años fue elegida para esto, y el espíritu de Imlad la poseyó. Esa pequeña ahora solo hace caso a cualquier pedido que aquel horrendo ser imponga en ella, y la heroína del pasado se transformó en una gran corrupta, hoy por hoy.
>>Mi secta intenta hacerce con el cetro, pero no sabemos dónde se encuentra escondido. Tenemos grandes espías que podrías obtener esa información, pero aún no lo han hecho -<¿Esa información? Hay Dios mio, William forma parte de la secta!!!>-, asi que bueno, solo es cuestión de tiempo.
>>Ahora que te he dicho todo esto dejo en tus manos la decisión que tomes. Adiós.- fue todo lo que dijo y desapareció. Aimenel quedó llorando algún tiempo hasta que comenzó a asimilar todo.
Se levanto lentamente y miro a las estrellas, debía hablar con Bregonir, pero no podía regresar; Aimenel subió al caballo y puso todos sus pensamientos en el joven de mirada azulada, sabia que Bregonir la escucharía de alguna forma y que se comunican con ella lo mas pronto posible. Espoleo al corcel y este comenzo avanzar muy rápido, si conseguía llegar lo mas pronto a Esgaroth trataría de salvar su hermana y una vez estando con Bregonir encontrarían la forma de evitar que se hicieran con el cetro.Pasaron varias horas y la muchacha comenzo a ver la frontera del gran bosque verde...
William trataba de acercarse a Ollese y a Huor pero estos lo eludían con miradas fugaces diciendo que no sabían absolutamente nada de alguna mujer loca, que ellos viajaban a donde dijera Bregonir pues estaban atados a su camino aun cuando ellos caminaran entre las sombras.
Bregonir eludía el tema de Aimenel, por alguna razón no podía hacer de lado las palabras de la muchacha, sin embargo sabia que su primo podría ayudarles en algo y que estaba ahí simplemente por bondad.<< si tan solo tuviera noticias de ella>> pensaba, su deseo se cumplió al instante, le llego un murmullo tan sublime que casi nadie lo persivio. William lo sintió y miro cautelosamente a su primo que bajo del caballo y les indico que esperaran ahí, que el tenia algo que hacer.
-Debo ir contigo querido primo, no debemos guardar secretos.- le dijo bajandose del caballo y caminando hacia el, sintió una mano en el hombro y volteo a ver a Ollese.
.-Si Bregonir dijo que lo esperáramos aquí, eso haremos.- William le mando una mirada asesina.- si su primo tiene asuntos que atender, usted no debe meterse en ello.- Ollese se acerco a el y le susurro muy lentamente al oído.- no me mire de esa forma joven William, porque yo no soy lo que ve.
Bregonir miro la escena y se dio cuenta que era el momento, se interno entre unos arbustos, saco una cantiplora y puso un poco de agua en la tierra despues susurro unas palabras y espero.Al rato vio la figura de quien tanto deseba ver.
-Por fin, puedo hablar contigo.- le dijo Aimenel.- dieron resultado mis pesamientos, de alguna forma los escucho.
-¿que es lo que pasa Aimenel?.- le pregunto Bregonir, viendo en su mirada preocupacion.- ¿En donde estas?
-En la frontera del bosque verde, pero eso no importa ahora.- la muchacha miro hacia los lado como si alguien escuchara sus palabras, entonces le conto lo que habia pasado hace poco y que habia espias buscando esa informacion, cuando termino le dijo.- Debe vigilar a su primo, ya sabe que no confio en el y estoy casi segura que esta ahi para sacarle informacion, por favor ten cuidado,cuidese la espalda...- Aimenel no termino la frase, pues un arco ya dispuesto estaba sobre su cuello, la imagen termino y Bregonir se quedo atonito ante la escena.
Aimenel estaba rodeada de seres que pensaba ya no existian en la tierra media, la muchacha comenzo hablar en elfico, asi sabrian que no era una enemiga. El elfo la escucho atentamente tomaron al caballo y le dijo que aunque sabia de su inocencia,no podia dejarla en libertad pues se oian rumores de unos espias que buscaban el poder secreto y que ella tendria que hablar con el rey sobre esto.
[Editado por tari el 22-03-2006 03:49]
<Brégonir vendrá a buscarme después de lo que vio. Tengo que hacer algo, pues William no debe enterarse de que aún hay elfos en la Tierra> pensaba Aimenel mientras aquel ser le hablaba. Era todo un honor tener a un elfo a su lado, tener a los primeros nacidos con ella, aunque fuera en aquellas circunstancias.
Brégonir estuvo algún tiempo mirando el agua y luego se levantó y pensó: <No sé qué habrá sucedido pero debo ir. Puede ser cualquiera de la secta que haya visto que me contó esto. Está en peligro. Debo partir.> Fue hacia donde estaban los demás y es dijo:
-Vayan donde se encuentra Megyn y al llegar dinganle que con urgencia se comunique conmigo, yo tengo que partir ya, solo. Háganme caso por favor -miró a Huor y Ollese suplicándoles que hicieran caso- y permitan que me comunique con ella. Debo irme ya, sin más explicaciones.- Acomodó a su caballo y subió en él. Los otros dos estuvieron de acuerdo, pero Will no.
-Primo, ire contigo sin más explicaciones, vine hasta aquí a ayudarte, no a dejarte.-
-Will, ya crecí, sé cuidarme solo, no te necesito aca, te necesito con Megyn.- le contestó con algo de severidad. Will lo miró enojado y le dijo:
-Ya veo que no ayudo en este grupo tan cerrado, ahora entiendo por qué hacía dejado de verte. Fue tu soberbia lo que hizo que me fuera, y es la misma la que que lo hace denuevo. Dejo este maldito grupo y me retiro a ocuparme de los asustos que me interesan. Chau primo, y no quiero escuchar ninguna disculpa.- Subió a su caballo.
-Esucha- le dijo Ollese- No permitiré que te vaya´s a nigún lado. Te quedarás con nosotros, pues sabes demasiado.- Will la miró y le contestó con una sonrisa en los labios:- Brégonir, cuéntale que siempre supe lo que saben ellos. Está en mi sangre conocer a Las Siete Rosas querida humana, porque siempre, de pequeño. formé parte de esto. Lo heredé de mis padres. Asi que puedo ir a donde quiera con esta informacón. Adiós.- y comenzó a cabalgar.
-Yo también me ire. Adiós- dijo Brégonir y se fue.