Historia privada
Huyendo entre la luz y la sombra
Los dos miraron a los dos jinetes que se alejaban rapidamente, cada uno por su lado.
-Algo ha pasado y estoy casi segura de que tuvo que ver con la \"chiquilla\".- le dijo Ollese a Huor, que asintia en silencio, su mirada se centraba mas en la figura de William, ninguno de los dos se quedaba tranquilo.- Tenemos que avisarle a aquella señora, que Bregonir quiere hablar con ella, pero aquel hombre no me deja tranquila. Nosotros tambien tendremos que separarnos.
.- Lo se.- le contesto el hombre.- Will no parece estar muy convencido de dejar partir a su primo asi por que si. AHora escuchame bien Ollese, tu seguira a William , ese canalla seguro se encontrara con nuestros enemigos y los hara en Esgaroth, yo me ire directo a Minas Tirith debemos avisarle a esa anciana. Al final todos nos encontraremos en Esgaroth si es que el destino lo quiere.
Ollese sonrio, era la primera vez que Huor decia algo verdaderamente coherente. Se despidieron entonces y desde ese punto los caminos se quedaron separados, pero en el momento en que el destino lo quisiera se volverian a unir y esta vez no para huir entre la luz y la sombra.
Brégonir cabalgó toda la noche hasta bien entrada la mañana cuando llegó a Esgaroth. Por otro lado, William fue muy rápido y en varias ocasiones a Ollese le costó seguirlo. En algunos momentos era impresionante la velocidad que su caballo alcanzaba, y tan extraño era el ambiente que la rodeaba, que ella no dudaba que alguna magia estaba encima de Will.
William corrian aún, desde la noche estaba avanzando y no se detenía, cabalgaba, y cabalgaba, como si la velocidad fuera su única necesidad de vivir. Ollese se encontraba exausta, pero de todas formas continuaba. A veces soñaba con detenerse, pero luego continuaba. Así pasaron las horas hasta que William se detuvo.
Se encontró con una mujer vestida de rojo, bajó del caballo. Ambos se acercaron y comenzaron a mirarse:
-Ya sabes que no me gusta que vengas tan rápido. ¿Te aseguraste que nadie te siguiera?- le preguntó la mujer.
-No, no lo hice, pero cabalgué tan rápido que nadie podría haber aguantado. Ya me ves, estoy muy cansado.- le contstó él. Ollese escuchaba destrás de unos árboles, pero era tal el cansancio que casi no le prestaba atención a aquellas palabras. La mujer de rojo, Zenicer, miró en los alrededores y luego Rosa de la Traición.
-Eres un idiota, alguno de ellos pudo seguirte.- repuso ella. Rosa de la Traición la miró y con paciencia le dijo:
-Te dije que sería imposible. Si aún te quedan dudas tira algún conjuro.- Ollese oyó lo que dijo y se preocupó. Comenzó a mirar su entorno y lo único que pensó en hacer era subir al árbol que tenía enfrente. Aún así su caballo quedaría en el suelo, y no sabía qué conjuro podría utilizar. Además estaba tan cansada que pronto deshechó la idea de subir allí. Volvió a concentrar su mente y energías en la conversación.
-... estaríamos en graves problemas si lo hicieron...- esuchó que la mujer decía, era obvio que una parte de la conversación ser perdió. Continuó escuchando.- Asi que no hay nada más que hacer que lo que te dije... ¿Estás de acuerdo Rosita Traidora?- le preguntó y sonrió. Ollese, que no tenía dudas, terminaba de confirmarlo. Sin embargo no sabía lo que le pasaría a continuación.
La mujer vio que a Zenicer un aura celeste le cubría las manos. Mró con más detenimiento, y en el momento en que pensó que podía ser algo grave vio cómo William saltaba spbre un árbol y la mujer de rojo tocaba el suelo con sus manos. Los momentos que le siguieron a ese acto fueron horribles: Ollese sentía náuseas, estaba mareada y no podía distinguir bien las cosas. Las voces ya no se oían, simplemente distinguía y veía voces que la torturaban en instantes de terror y pánico. Ni siquiera se reconocía a ella misma, parecía trasportada a un cuerpo desconocido, maldito. Todas aquellas sensaciones de desconcierto duraron unos minutos, pero para ella fueron una tortura inagotable. Cuando se alejó el mal estar comenzó a vomitar y liberarse de esa asquerosa sensación en su estómago. El tiempo que le llevó reponerse fue suficiente para que ambos se fueran de allí y se alejaran... Cuando Ollese volvió a mirar el lugar ambos no estaban, y el caballo de Will estaba en el suelo con los mismos síntomas que ella.
Brégonir comenzó a buscar a Aimenel... Buscó por todos lados hablando con árboles y el viento para que le dijeran dónde podía encontrar a aquella mujer.Miraba al cielo y hablaba en élfico pidiendo ayuda. Mientras cabalgaba y rezaba sintió que un árbol lo llamaba. Dejó a Mordag, su caballo, y se acercó al árbol. No lo entendía, pero sabía que algo quería decirle. Él miraba rogando que hablara con palabras humanas, pero eso sería imposible. Brégonir tocó al árbol con sus ojos y le decía:
-Por favor arbolito, necesito de tu ayuda, pero no te entiendo... ¿Sabes algo? ¿Sabes dónde está?- levantó su mirada y miró sus hojas pensando en Aimenel. Luego siguió hablando con sus ojos cerrados:-Por favor... Has algo para que entienda.... Has algo...- Mientras le pedía sintió que una delicada y suave mano se apoyaba sobre su hombro. Al sentir aquello pensó en seguridad y tranquilidad. No se sintió amenazado, sabía que quien lo tocaba era un ser bueno, puro... Sin maldad. Feliz abrió sus ojos y giró sobre aquel ser tan espiritual, y muy grande fue su sorpresa cuando no encontró nada. -juraría que estaba alguien aquí. Lo sentí...- decía despacio hablándose a si mismo. Volvió a apoyar su mano en el árbol y en élfico le dijo:- ¿Fuiste tú? ¿Me querías decir que todo está bien?- sonrió al ver que las hojas verdes y los brotes del árbol le respondían con ayuda del viento. Apoyó ambas manos sobre el árbol y le dijo despacio:- Igual no me tranquilizo árbol, porque no sé si te interpreté de manera correcta. Sin embargo puedo entender que no me hablarás ni te entenderé. Lástima... Seguiré mi camino...- Al terminar de decir esto volvió a sentir aquella mano, entonces quiró con rapidez. Abrió sus ojos muy grandes al descubrir a una hermosa elfa mirándolo. Quedó atónito y sin poder apartar sus ojos de aquella mujer. La elfa sonrió y le dijo:
-No te sientas mal, tu amiga está con nosotros. También pareces un caballero honorable, pero no podemos dejar a nadie solo en estos momentos, el mal llega por cualquier dirección. Tus palabras me conmovieron, y me llegaron al espíritu en verdad, por eso acudí a tí. Al tocarte pude conocer tu alma, entonces supe que no debía temer.- su voz era hermosa y melodíosa. Sus ojos eran verdes y su cabello brillaba bajo en Sol de la mañana. Era esbelta y alta, con rasgos perfectos y orejas propias de los elfos. Ella lo miró y continuó:- Mi nombre es Aisslin, soy una de las pocas elfas que hay. Es un placer, caballero, estar aquí hablando...- Brégonir le contestó:
-El placer es mio, hermosa elfa. Te ruego que me lleves con Aimenel, necesito verla y saber que todo está bien.-
-Claro que te llevaré... No te preocupes. Ella está bien.- la elfa lo miró sonriendo y le propuso:- Luego te enseño a interpretar a los árboles, ¿quieres? Para que no tengas que sufrir de nuevo cuando ellos te quieren hablar. Es algo fácil y un caballero com tú, tan apuesto, seguro puedo aprenderlo con rapidez.- Brégonir la miró y le cotnestó que sí, que luego apredería. Aisslin se acercó a su caballo y lo acarició. Luego miró al joven y le dijo: -Yo voy a guiarte, pero no tengo corcel... ¿Me llevarías contigo en Mordag?- Brégonir la miró y le preguntó:
-¿Cómo sabes el nombre de mi caballo?.-
-Se lo pregunté al tocarlo y me contó... Me dijo que eres un buen jinete.- sonrió la elfa. -Te hice una pregunta, y no obtuve respuesta.... ¿Debo pensar que es no?-
-Por supuesto que no. Sería un honor que una elfa cabalgara a mi lado.-
-¿Que cabalgara una elfa por ser elfa, o por ser mujer?- Brégonir la miró algo confundido... Luego le dijo:
-Es un honor por ser elfa... una de las primeras nacidas...-
-¿Solo me quieres por eso?- le preguntó.
-¿Por qué otra cosa debería quererla?-
-Por eso... Te estaba poniendo a prueba y la superaste...- Aisslin sonrió y subió con él.
[Editado por Praianna el 24-03-2006 23:24]
Los elfos, la llevaron lentamente por los senderos secretos del bosque verde, caminaron durante mucho tiempo, el caballo lo dejaron libre, a Aimenel no le preocupo aquel acto, sabia que su corcel estaba a salvo entre aquellos arboles. La muchacha guardaba cada imagen en su memoria, como se guarda un tesoro en algun lugar secreto, estaba maravillada en la forma en que caminaban los elfos, su actitud y esa extraña paz que solo los primeros nacidos irradiaban.
El capitan de la guardia, la miraba con curiosidad.
-Es extraño ver muchachas que viajen solas por bosques que estan rodeados de leyenda.- le dijo, mientras sacaba un poco de lembas de la bolsa y se las ofrecia a Aimenel.- y menos a una dunnedain, son ya muy pocos los que caminan por el mundo y sus fuerzas han menguado.
- Pues estamos igual.- le contesto la muchacha tomando la lemba entre las manos y observandola antes de llevarsela a la boca.- Hace ya mucho que se pensaba que los elfos habian partido y los que se quedaron han comenzado a menguar.- el elfo rio de buena gana ante el comentario de la muchacha.-gracias, es un honor poder probar las lembas.
-No es nada, debo disculparme no me he presentado, mi nombre es Meneldil hijo de Aiwendil, capitan de la guardia.
-Un placer Meneldil, mi nombre es Aimenel hija de...- la joven callo de repente recordando, que ella no tenia arbol genalogico que presentar, sonrio triste.- no importa, dime Meneldil ¿falta mucho para Eryn Lasgalen?
-Dudo que te hayas cansado ya.-Aimenel sonrio, de esta forma le dio a entender que no lo estaba.- falta poco, mi señor Thranduil te estara esperando ya.
Aimenel abrio los ojos como platos, ¿era acaso que el famoso rey de los elfos, continuara en la tierra media?. No dijo nada esperando llegar y verlo con sus propios ojos; no hablaron mas hasta llegar al palacio del rey, Meneldil la guio por las estancias, hasta que llegaron a la principal, el rey estaba sentado en el trono, su cabellos rubios caia sobre sus vestimentas verdes y cafes y una sencilla corona de hojas ceñia su cabeza, la musica se escuchaba en la sala y algunas hermosas elfas cantaba y bailaban en el centro de un gran circulo. Cuando la muchacha entro, la musica bajo de tono y los asistentes se hicieron a un lado para poder ver a la viajera.
-Bienvenida al reino de los elfos noble viajera, los guardias me han hablado sobre ti, ¿cual es tu nombre?.- dijo el rey que se levanto magistralmente de su trono.
-Mi nombre Aimenel y vengo de Gondor.- la joven hizo una pequeña reverencia, Thranduil sonrio complacido.- Iba rumbo a Esgaroth, estoy buscando a mi hermana.
-¿tu hermana?, ¿es acaso que esta perdida?.
Aimenel asintio y entonces le conto todo lo que les habia ocurrido hasta entonces, omitio el nombre de las siete rosas, pero si menciono a la secta \"La muerte viva\" . Cuando termino el rey hablo.
-Esta claro que aquella secta tiene como objetivo el poder secreto, nosotros siempre tuvimos cuidado con aquella historia y cuando se nos dio a guardarla, la cuidamos y la escondimos muy en lo pronfundo de este bosque.Pero eso ocurrio hace ya demasiado tiempo, incluso antes de que Imlad la oscura la encontrara.
-¿que?, ustedes guardaron el ce... perdon, el poder secreto.- el rey asintio en silencio.- no me lo habia imaginado, pero entonces ¿porque ya no lo escondieron ustedes?
- Porque un poder asi joven dunnedain, no debe estar mucho tiempo en un solo lugar, a la larga solo corrompera la hierva y matara a los arboles,el poder secreto fue llevado a otra parte y bueno, de ahi en adelante ya sabes la historia.- Thranduil se sento de nuevo en su trono.- Ahora debes reponer fuerzas pequeña flor, come y bebe y cuando te sientas fuerte, los guardias te llevaran a Esgaroth.- hizo una seña y una elfa de oscuros cabellos, se levanto del piso y se coloco junto a la muchacha.- Lindorië te llevara a un habitación.
Aimenel sonrio y dio las gracias con el corazon en la mano, el rey bajo la cabeza y recordo al antiguo rey Telcontar, era como si aquella muchacha tuviera rasgos de aquel extraodinario mortal.
Una vez afuera de la sala del trono, Meneldil se despidio de ella, prometiendole que el mismo la llevaria al pueblo del lago, la joven asintio alegre y se dejo guiar por una elfa que hacia muchas preguntas sobre el reino de Gondor.
Cuando Ollese se sintió mejor, miro a su alrededor, el caballo estaba bien y parecía observarla detenidamente como si esperara que tomara la mejor decisión; la mujer miro al piso y sonrió con sorna.
-Pues tendrán magia y todo lo que quieran, pero son unos tontos.- todo las huellas frescas en el piso.- dejaron un rastro demasiado visible, aunque vayan rápido los vamos alcanzar.- Ollese parecía hablar con el caballo, contándole su decisión, lo monto y comenzo avanzar rápidamente siguiendo aquel rastro...
Zenicer y la rosa de la traición avanzaron lo mas rápido posible, cuando llegaron a Esgaroth el sol ya se asomaba por el este, unos encapuchados los esperaban ya en la entrada de la ciudad, entraron rápido sin que nadie se diera cuenta, pronto se encontraron con una casa muy sencilla, una casa en la que nadie se fijaba, entraron y miraron a su alrededor, Endien estaba sentada en un rincón con los ojos cerrados como si pensara.
Los dos se sentaron en la mesa y esperaron, no debían hablar pues en aquellos momentos Imlad la oscura dominaba a la pequeña y en cualquier instante actuaria. De repente Endien se levanto y salio por la puerta, Zenicer le hizo una pequeña señal a William y salieron tranquilamente a la calle, la siguieron lentamente, hasta que la joven se alejo de la ciudad y en la orilla del lago se paro, se agacho lentamente y una luz pareció salir de las aguas, ella se sumergió y sus seguidores ya no la vieron hasta mucho tiempos despues.
Endien estaba sumergida en las aguas, tenia los ojos cerrados, atenta pues el cauce le hablaba:
\" Has llegado hasta aqui, ahora escucha pues el primero de los cuatro vientos te hablara:
Para encontrar el cetro, pondras atencion a la estrella del poniente, viajaras a donde los cuatro vientos habitan, pero date cuenta pues no son el norte,el sur, el oeste y el este.Recibiras una de las cuatro puntas que juntas forman la llave para llegar al poder secreto. Valor y fuerza son la primera punta.
De aqui en adelante, buscaras los cuatro vientos sola, no importa a cual llegues primero, mientras juntes las cuatro puntas. Al final tu destino te llevara al luar blanco, donde la montaña se confunde con el hogar de los hombres; escucha mis palabras y no las olvides\"
Abrio los ojos y miro su mano, una punta roja brillaba en su mano, salio a la superfice y se encontro con Zenicer y Will que la miraban esperando. Endien sintio un tiron en el estomago y lo siguiente que supo era que Imlad hablaba por su boca.
-Nuestra visita aqui termino, nos dirigimos ahora hacia las Ered Luin, el segundo viento ya nos espera.- Endien grito y callo desmayada, mientras que Zenicer le sonria a Will y este tomaba a la chiquilla entre su brazos...
Ya estaba entrada la tarde cuando Ollese llego a Esgaroth, hacia apenas unas horas que la muerte viva habia partido con Endien hacia el norte, pero de esto nada sabia Ollese.
Los busco por toda la ciudad, pregunto por un grupo que iba acompañado por dos mujeres, una joven de dieciseis años y otra muy hermosa vestida de rojo. El posadero le dijo que aquel grupo habia estado fugazmente en la ciudad, que hacia poco habian partido, Ollese golpeo la mesa con furia y pidio una habitacion.
No les podia seguir porque no sabia hacia donde se dirigian y por otra parte tendria que esperar a Aimenel y Bregonir que estaban quien sabe donde. La mujer subio las escaleras, entro a los aposentos y se acosto en la cama. Por lo menos tendria tiempo para descansar.
Cuando la Luna iluminaba la noche una elfa llegó donde Thránduil, y haciendo reverencia dijo:- Señor Thránduil, un humano puro de corazón está acompañándome esta noche. Busca a su compañera, otra humana, que está aquí, junto a nosotros. ¿Permitirá que este hombre permenezca con nosotros?.- El rey de los elfos mrió y le respondió:
-Conozco a la muchacha y he hablado con ella. Se nota que es digna de estar entre nosotros mientras podamos ser de ayuda. Aquel hombre, quiero verlo, mirar su corazón, solo si me convence podrá quedarse.-
-Entiendo señor, ahora mismo llamaré al humano y me retiraré para que hablen.- Contentó Aisslin y salió a buscar a Brégonir. El joven se presentó ante el elfo, estupecfacto de asombro y escuchó todo cuanto dijo el rey.
El Sol ya alumbraba los cabellos dorados de los elfos. Era otra mañana. Una elfa se acercó a Aimenel y le dijo:
-Hola segunda hermana, mi nombre es Aisslin y me presento ante tí porque nuestro rey elfo desea verte. Ten el honor de acompañarme y te llevaré con él.- Aimenel la miró sorprendida y agradecida, podría ver una vez más al rey. Asintió con la cabeza y ambas se dirigieron hacie Thránduil.
Cuando llegaron el rey comenzó a hablar:
-Eres bienvenida y el hombre que ha venido a buscarte también. Pero no quiero que más humanos sigan viniendo, pues no les permitiré el paso. Tu corazón es puro y no tienen ambición, puedo decir lo mismo de tu compañero, por eso están entre nosotros...
>>He hablado con él y me he enterado de todo. Ahora entiendo muchas cosas. Brégonir, tu compañero, está dentro de mi hogar. Aisslin te llevará y hablarás con el y mi hijo. Ambos decidirán cómo continuará tu viaje.-
Aimenel sonrio aliviada al saber que Bregonir estaba a salvo, le hablo al rey pues una duda se le habia venido a la mente.
-Señor, ¿su hijo Legolas sigue en la tierra media?
-No, Legolas hoja verde dejo la tierra media hace ya mucho tiempo.- el rey sonrio triste.- el era el menor de dos hijos, mi heredero Adrahil y su familia viven aqui en el bosque, se han reusado a partir y lo hara algun dia, cuando yo me decida a hacerlo. Pero de eso no debemos hablara ahora; ve con Aisslin pequeña flor , que tu compañero no hace otra cosa que esperar a verte a salvo.
La muchacha asintio y salio de la sala, Aisslin la guio por algunos pasillos hasta que salieron del palacio y entraron en una sencilla casa rodeada de arboles. La elfa le sonrio, dio media vuelta y se fue, Aimenel entro en el vestibulo y se encontro con dos personas que hablaban animadamente, uno era Adrahil muy parecido a Thranduil y el otro era Bregonir de mirada azulada. El joven se levanto y corrio a darle la mano, la muchacha rio y le dio un abrazo.
-Me alegro de que estes bien Bregonir.- le dijo la muchacha cuando se separo de el, luego hizo una reverencia al principe.- dime, ¿ en donde estan Ollese y Huor?.
Entonces Bregonir le conto que no sabia nda de ellos y que William su primo se habia separado de su sendero y que eso le preocupaba de sobre manera; cuando termino su relato los tres se pusieron hablar sobre que rumbo tomarian, el elfo les aconsejo ir a Esgaroth pues seguramente sus amigos les estarian esperando ahi, pero que no tuvieran esperanzas pues seguramente Endien ya no estaria ahi. Cuando entro la noche ya se habia decidido a partir hacia a Esgaroth ,estando ahi decidirian hacia donde dirigirse despues.
Huos estaba agitado. Había dejado su caballo a cinco kilómetros para que no lo vieran. Al llegar, aquella noche, tuvo que hacer hasta lo imposible por burlar toda la guardia, para poder llegar a la gran mansión. En Minas Tirith su rostro, el de Ollese, Aimenel y Endien eran bien conocidos, todos sabían quiénes eran, o eso pensaba él. De cualquier manera se las arregló para llgar a la mansión y entrar. Cuando ingresó Megyn se sorprendió de verlo solo, y cuando le dijo todo lo que sucedió se dio cuenta de que la anciana dudaba de sus palabras. De todas formas permitió que descansara y que volviera a contarle la historia por la mañana.
Cuando la mañana ya estaba avanzada una jóvenes despertaron Huor porque la señora quería verlo. Huor se preparó para desayunar y bajó al encuentro con Megyn. Ella lo esperaba sentada en el despacho, donde fue él. Entró y la miró. Ella le devolvió aquel gesto y esperó a que comenzara. Él le contó sobre Will, su deconfianza, todo lo sucedido. La mujer continuó largo tiempo viéndolo a los ojos hasta que pareció convencida de que Will los... ¿había traicionado?... Parecía imposible.
-Bien, si estas son tus palabras he de creerlas... Si esto que dices es cierto estamos en problemas... Ya nadie podrá enterarse de nada de lo que sucede... Nadie acudirá en ayuda de nosotros... Solo uds conocerán la verdad y la mantendrán a salvo.- Megyn sonrió y lo miró- Veo que has sido mas sabio que mi joven Brégonir... Él no quiso ver la mentira en Will... Gracias a Ilúvatar que tu estabas alli junto con Ollese para serle de gran ayuda.- La mujer se puso de pie y posó su mano sobre el hombro de Huor.- Gracias Huor... Fuiste la salvación de Imlad...- y se retiró. Huor permaneció algún tiempo sentado experimentando algo que hacía tanto no sentía. Estaba feliz por haber ayudado, por no haber obtenido algo, estaba feliz porque reconocieron que él ayudó... Estaba feliz de la forma más pura que se puede estar... Después de reflexionar se puso de pie, desayunó y planificó sus siguientes pasos.
Ollese despertó... En realidad no había descansado completamente... En realidad no sabía qué haría ahora... Pensó durante un tiempo en la intimidad de las sombras y no encontró opción alguna que no fuera seguir huellas confusas... O volver... Pero si volvía era posible que no se encontrara de nuevo no con Huor, ni Brégonir, ni Aimenel... Ademas, debía encontrar a ese traidor... No, claro que no... Nada la detendría... <Nada... Voy a seguirlos y los voy a encontrar aunque muera de cansancio....>
-Bueno... espero estar cerca del cetro... ¿Tu?- preguntó Will a Zenicer...
-Por supuesto, pero no debemos olvidar que solo Brégonir y Megyn conocen el camino hacia el Cetro. Ambos sabemos que el laberinto que hay que atravesar para llegar a él fue planificado por grandes logísticos y mentalistas. Las trampas que hay por todo el laberinto están en la mente de tu joven primo y de esa vieja. Espero que esta cosa nueva que tiene la pequeña nos entregue un mapa, porque sin las intrucciones exactas vamos a morir...-
-Sí- prosiguió Rosa de la Traición luego de que Zenicer concluyó.- ,tienes razón. También podríamos obligar a Brégonir a decirnos cómo llegar. Su corazón quiere mucho a esa chica...-
-Pero más aún a Megyn... Si le pasa algo a la vieja él daría todo por salvarla..- dijo la mujer de rojo malévolamente...
-¡No seas ingenua! Megyn es logística, es inteligente... Tendríamos un gran problema si la tenemos aca. A ella solo le basta una sola ojeada del lugar para planificar una huida perfecta. Es muy inteligene. Sin embargo la chica es tonta.-
-Sí será tonta pero no tenemos la más pálida idea de dónde está. Además es la hermana de Edien, quizá eso no nos ayude con Imlad, ya has visto e potencial de la niña.-
-¿Es la hermana? No lo sabía... Bueno... debemos atrapar a alguien para poder obligar a Brégonir... y así pobremos hacernos con todo el poder...-
-También podriamos matarlo y por herencia tendrías que conocer tu el camino, ya que eres el confidente de Brégonir.- repuso la mujer.
-Era. La última vez que lo vi no me dijo ni una sola palabra...-
-Bueno, has perdido su confianza por sus nuevos amiguitos... Tendremos que traer a la vieja...-
-Te digo que no.- contestó terminante. Zenicer lo miró con ira en sus ojos y continnuó el camino en silencio.