De Mîm el enano
«De Mîm el enano» es el séptimo capítulo de *Los hijos de Húrin*.
Sinopsis
Una vez que Beleg abandonó el campamento de los proscritos, las cosas se torcieron para los Gaurwaith, pues llovió fuera de temporada y los Orcos realizaban incursiones cada vez más al sur. Túrin decidió construir una fortaleza donde sus hombres pudieran refugiarse de las tormentas y abastecerse contra el hambre, por lo que se adentraron más al sur a través del Valle del Sirion.
Allí capturaron a Mîm, uno de los pocos Nibin-Nogrim (o Enanos Mezquinos), y este suplicó clemencia a los pies de Túrin; pero cuando los demás forajidos se dispusieron a matarlo, Túrin liberó a Mîm a cambio de un rescate. A cambio de su vida, Mîm les concedió paso a su hogar, donde podrían compartir sus salones y así ofrecer también refugio a los Gaurwaith. Pero, con la oscuridad cerniéndose sobre ellos, los forajidos se mostraron reacios a seguir a Mîm por temor a que escapara, así que lo ataron para que esperara hasta la mañana siguiente, y Mîm se lo tomó muy a mal.
A la mañana siguiente, Mîm guió al grupo hacia arriba, por las laderas de Amon Rûdh, la colina árida al Oeste del Sirion, a través de un paisaje rocoso, hasta que llegaron a un valle secreto. Allí encontraron la puerta de la casa de Mîm, a la que él ahora llamaba Bar-En-Danwedh, la «Casa del Rescate». Los demás Nibin-Nogrim también estaban allí y, lamentablemente, el hijo de Mîm, Khîm, yacía muerto por una flecha disparada por el arco de Andróg la noche anterior.
La ira de Mîm era enorme y maldijo a Andróg diciendo que, si volvía a utilizar su arco, moriría a causa de él; y se obligó a Andróg a romper su arco y a jurar que nunca volvería a cazar, lo cual hizo con gran resentimiento.
Durante un tiempo, los proscritos vivieron en paz en Bar-En-Danwedh y aprendieron sus costumbres y cómo acceder a ella; además, compartían la comida con los Nibin-Nogrim; pero la amistad no era cálida, salvo quizá la que existía entre Túrin y Mîm, quienes solían hablar a solas. En ese tiempo, Andróg descubrió una escalera oculta que conducía a las alturas de la Colina, pero no le contó a nadie su hallazgo.
Con la llegada de las profundas nieves del invierno, Beleg llegó a Bar-En-Danwedh sin que nadie lo esperara; su corazón le había llamado junto a su amigo Túrin, y trajo consigo el Yelmo de Hador y el pan Lembas, que era un regalo de Melian. Así, el Arco de Beleg y el Yelmo de Túrin volvieron a reunirse.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 28/05/2026.