La historia del Sol y la Luna

«El cuento del Sol y la Luna» es el octavo capítulo de *El libro de los cuentos perdidos, primera parte*.

Sinopsis

Eriol seguía deseando probar el limpë, la bebida mágica de los elfos. Preguntó a Lindo acerca del Sol y la Luna. Gilfanon se encontraba entre los huéspedes de la Cabaña del Juego Perdido en aquel momento, y Lindo comentó que sería bueno que Eriol viajara con Gilfanon a su Casa de las Cien Chimeneas, pues Gilfanon podría contarle mucho sobre tales cosas. Gilfanon bromeó diciendo que uno podría pensar que Lindo estaba intentando deshacerse de dos huéspedes a la vez, pero añadió que se quedaría unas semanas y que Lindo ya podía contar la historia. Complacido, Lindo así lo hizo:

Tras la huida de los Noldoli y la matanza de Solosimpi, los Elfos y los Valar se indignaron.

Vána y Lórien, junto con Urwendi, Silmo y muchos otros Valar y Elfos, intentaron sin éxito sanar los Árboles, pero solo estaban desperdiciando la luz que quedaba. Manwë y Aulë los detuvieron y le pidieron a Yavanna que sanara los árboles. Ella accedió, pero no esperaba tener éxito.

Ella empleó todo su poder, pero fue en vano. Sin embargo, Vána se quedó junto a Laurelin y lloró cuando los demás se habían marchado desesperados. Para gran sorpresa de Vána, brotó un vástago de Laurelin donde habían caído sus lágrimas, y ella llamó al pueblo de Valinor, que acudió apresuradamente para ver qué había sucedido. Se alabó a Yavanna por sus hechizos, pero ella dijo que la ternura de Vána era la verdadera causa de la curación. Al cabo de un tiempo, la rama produjo un único fruto dorado. Entonces Aulë, con la ayuda de los demás, construyó una embarcación para el fruto, una nave a la que los Valar llamaron Sári, que significa «Sol», y los Elfos, Ûr, que significa «Fuego». Urwendi y sus doncellas se ofrecieron voluntarias para gobernar el Sol por el cielo, y este se elevó a los cielos y llenó el mundo de luz.

Pero su resplandor era abrumador, y Lórien le cantó a Silpion que los Valar estaban atrapados entre el calor dorado y las sombras llenas de muerte. Cuando tocó su herida, una de las ramas produjo la resplandeciente Rosa de Plata, con la que Aulë construyó una segunda embarcación, la Nave de la Luna (Rána o Sil). Silmo anhelaba navegar en ella, pero no pudo, y Manwë eligió a Ilinsor para la tarea.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 30/05/2026.

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