Historia pública
El Bosque Negro
Los dos orcos se encuentran perdidos en el Bosque Negro, asustadísimos por la presencia de las arañas, que, aunque malignas, buscan alimento a toda costa.
Solo desean llegar a la Torre cuanto antes para contar con el respaldo de sus compañeros.
Mientras tanto, se encuentran en una encrucijada, y allí deben tomar uno de los dos caminos.
Ninguno de los orcos conoce el Bosque Negro a ciencia cierta, y dudan mucho sobre qué camino seguir.
Pero después de eso, una gran araña aparece detrás de ellos, y se ven obligados a correr por una d elas dos sendas.-¿Cual escogemos?- piensa Burtz...
La araña cada vez esta más cerca de ellos y el pánico les hace cometer el gran error de coger cada uno un camino diferente . Burtz escoge el camino de la izquierda y se encuentra con un grupo de ents , que están tan ocupados intentando comunicarse en su lengua que no advierten su presencia. Gurtz escoge el camino de la derecha , ese camino le lleva a un gran descampado y la araña le pisa los talones. Teme por su vida, ¿ que puede hacer? . Burtz piensa como puede pasar entre los ents sin ser aplastado. Es una situación extrema para ambos...
Gurtz decide sacar su cimitarra, la araña no lo nota, está tan hambrienta que desea alcanzarlo pronto. El orco se detiene de pronto y vira lo más rápido que puede con la cimitarra apuntando a la bestia, la cual al no poder detenerse tan de pronto, se le viene encima, lo que provoca que el filo del arma del orco se le entierre en uno de los tantos ojos. La sangre negra emana del rostro de la araña, quien deja escapar un aterrador chillido de dolor y desesperación. Forcejea con Gurtz, quien trata de sacar la espada. Mientras tanto, todo el bosque ha escuchado el grito de la araña, y otros seres ocultos comienzan a inquietarse...
Mientras tanto Burtz piensa como salir de ese embrollo.
Ya habia escuchado una vez hablar sobre esos misteriosos arboles que hablaban y se movian. Pero segun lo que sabia solo se encontraban en un bosque del Sur.
Por fin su pequeña cabeza comenzo a funcionar y penso.
\"Si solo hay arboles con movimiento en el Sur, ¿Que hacen estos aqui?\"
Eso fue lo ultimo que logro razonar antes de que un monstruoso grito de araña lo aturdiera completamente.
De repente los Ents desaparecieron, en su lugar quedo una figura con una larga tunica que le tapaba desde la cabeza hasta los pies.
\"¡Lo sabia! ¡Brujos Elfos!\"
La araña retrocedio, alejandose de Gurtz un par de metros y de repente, de los matorrales altos que tenia sus espaldas apareció algo grande que salto por encima de él y aterrizo sobre la herida y asustada araña. Segundos después Gurtz advirtió que esa cosa extraña era un gran Huargo con un jinete encima; lo reconoció al momento, era su gran \"amigo\" Gazark. El huargo se deshizo de la araña en un par de bocados con sus grandes fauces y una vez terminado el \"trabajo\", giró a la orden del jinete y se acercó a Gurtz que habia recuperado sus esperanzas de sobrevivir. Gazark se apeó, y sin apartar la mirada de los matorralos por donde habia aparecido le dijo a Gurtz: -\"Compañero\", lo tenemos crudo, hay un mago elfo por los alrededores y todavía nos queda un largo camino hasta la fortaleza. Ah! ¿Y tu compañero donde esta?...
-No lo se.- Respondio Gurtz aún azorado por el mal trago pasado.
-Creo que nos separamos en la bifurcación del camino, a la entrada del bosque.- Continuo Gurtz mientras su entrecortada respiración se normalizaba poco a poco.
-Parece ser que ese engendro os las ha hecho pasar canutas.- Dijo Gazark asiendo su montura por el arnés.
- Esa criatura es inmumda incluso para ser una servidora de nuestro Señor Oscuro. Es probable que asi sea y no sirviese a nuestro señor, ya que todavia no se deja ver y su poder no este totalmente restablecido, además...
-Lo que me preocupa es ese maldito brujo que ronda por aqui.- Le corto Gazark.- y seguramente tendremos que ir en busca del inutil de Burtz.
Volvio ha montar y haciendo un sitio sobre la grupa del huargo dijo:
-Vamos antes de que nos caigan encima todas las bendiciones de los elfos.
El brujo no pareció notar la presencia del orco, o si se percató, no le hizo ni el más remoto caso. Burtz permaneció inmóvil, cómo esperando que sucediera algo, que el brujo se fuese de la misma manera que había llegado, o algo asï. Entonces, después de largo rato esperando con el corazón en el puño, Burtz decidió avanzar, el podía ver al brujo, y el brujo ya había visto al orco, así que como no podía volver (Aún se acordaba de la araña, aunque no tanto como de su compañero Gurtz) decidió seguir hacia delante. Nada mas dar dos pasos el brujo le dirigió la palabra:
-¿Tanto temes a las arañas cómo para estar dispuesto a enfrentarte a mi?
-No deseo enfrentarme a usted, solo quiero pasar por este camino.
-Entonces ganate el derecho a pasar por aquí. Dijo el brujo, alzando la mano en dirección a la senda que seguia más allá de donde alcanzaba a ver la vista de Burtz.