Carta 116
Resumen
Allen & Unwin había elegido a Milein Cosman para ilustrar El granjero Giles de Ham y, tras muchos retrasos, envió a Tolkien algunas muestras para que diera su opinión. A Tolkien no le interesaba que los dibujos estuvieran a la última, sino que le preocupaba más su falta de fidelidad al texto. Su historia se desarrollaba en lugares concretos, nombrados o indicados con bastante claridad, pero el ilustrador no intentó reflejarlo.
El gigante estaba aceptable, dijo Tolkien, pero los árboles estaban mal dibujados y el dragón era absurdo, ridículamente tímido e incapaz. En uno de los dibujos se veía al dragón mirando hacia otro lado cuando el perro se marchaba, pero en el cuento el perro encontró primero la cola del dragón, no su cabeza. El granjero era un fanfarrón más corpulento que sus compañeros, pero vivía en una choza destartalada cuando era un próspero pequeño terrateniente o «franklin».
Tolkien declaró que estaba en manos de sus editores si estos consideraban necesarias unas ilustraciones que no se ajustaran en absoluto a su estilo o manera de hacer. Pero, preguntó, ¿conseguirían alguna vez que la señorita C. lo terminara? ¿Y cuándo saldría por fin el libro?
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.