Carta 25
Antecedentes
El 16 de enero de 1938, el periódico The Observer publicó una carta de un lector en la que se preguntaba por los vínculos de El hobbit con Beowulf y otras ramas de la mitología, así como por los orígenes literarios y filológicos de los Hobbits de Tolkien.
Tolkien escribió esta exhaustiva respuesta con la única intención de que se reenviara al autor original de la carta como una «broma poco meditada». Había redactado otra respuesta, «breve y bastante sensata», para su publicación. Sin embargo, el editor no la utilizó y, en su lugar, publicó esta carta jocosa, «larga y ridícula», en el periódico el 20 de febrero de 1938.
Resumen
En esta carta, Tolkien confirmaba la deuda que tenía con Beowulf, aunque consideraba que era en gran parte inconsciente. En cuanto a los Hobbits, no recordaba con exactitud de dónde había «sacado la idea» y no había leído el «antiguo cuento de hadas» que el autor de la carta recordaba vagamente que también contenía criaturas peludas llamadas «Hobbits» (Tolkien sospechaba, por tanto, que se trataba únicamente de homófonos fortuitos, y señaló que sus Hobbits no vivían en África ni tenían pelaje).
A continuación, Tolkien explicó el origen de algunos de los nombres que pudo rastrear: «Gandalf y los enanos» proceden de la Edda Antigua; «Smaug», del germánico «Smugan» («pasarse a través de un agujero»); y «Hobbits», de «fuentes obvias» (ofrece «la lista completa de sus familias más acaudaladas...: Bolsón, Boffin, Bolger, Ciñatiesa, Brandigamo, Burrowes, Redondo, Cavada, Corneta, Ganapié, Sacovilla y Tuk»). También habló de su uso peculiar del plural «enanos» —«no sabía hacerlo mejor»— y de las Runas.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.