Balrogs/Alas

La descripción del balrog de Moria que aparece en «El puente de Khazad-dûm», en el quinto capítulo de *La Comunidad del Anillo*, planteó la cuestión de si los balrogs tenían alas. Hay dos referencias en este capítulo:

El lenguaje de Tolkien deja cierto margen para la especulación. La primera cita parece describir a un Balrog envuelto en sombras que parece tener forma de alas y que más tarde se «extiende». Sin embargo, el segundo pasaje citado parece indicar que este Balrog tenía alas reales que se extendían de pared a pared.

Argumentos a favor de que los Balrogs tengan alas

La referencia más habitual a los Balrogs alados es la expresión «alas enormes» que aparece en «El puente de Khazad-dûm». El lenguaje sencillo utilizado aquí se refiere explícitamente a «alas». Otra referencia de Tolkien puede tomarse como prueba de que los Balrogs tienen alas:

Esto puede ser o bien una metáfora para referirse a un movimiento muy rápido, o bien una referencia literal a unas alas físicas; es precisamente esta cuestión en torno al verbo «volar» la que constituye, en gran medida, el núcleo del debate sobre los Balrogs. Otro ejemplo, muy citado, de Los apéndices:

Argumentos en contra de que los Balrogs tengan alas
Ted Nasmith representa a Gothmog sin alas
Ted Nasmith representa a Gothmog sin alas

Por otro lado, la referencia explícita a las «alas de sombra» deja abierta la interpretación de que los Balrogs no tenían alas físicas. En ninguna de las obras de Tolkien se describe explícitamente que los Balrogs volaran, incluida la expresión «velocidad alada» citada anteriormente. Además, al menos dos Balrogs cayeron hacia su perdición, aparentemente sin alas:

Hay quien piensa que la objeción más sólida es la más sencilla: que tomarse en serio referencias como la segunda afirmación implicaría que todas las líneas deben interpretarse al pie de la letra. Por ejemplo, poco antes de la aparición del balrog, «Gandalf bajó volando por las escaleras y cayó al suelo en medio de la Compañía».

Otras versiones del legendarium

La primera mención a los Balrogs en el legendarium se encuentra en «La Caída de Gondolin», de El libro de los cuentos perdidos, donde se les describe como seres inferiores que se cuentan por cientos. En su descripción detallada no se hace mención alguna a las alas. También hay una explicación de cómo Melko, al desconocer el secreto de volar, capturó a muchas Águilas para arrancarles ese conocimiento, pero estas no le revelaron nada, por lo que les cortó las alas y se fabricó un par de alas para sí mismo. Esto no habría sido necesario si los Balrogs de Melko ya tuvieran la capacidad de volar; por lo tanto, en su concepción inicial, los Balrogs no tenían alas.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 21/05/2026.

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