Muchas despedidas

«Muchas despedidas» es el sexto capítulo del segundo libro de *El retorno del rey*.

Resumen

Tras muchos días, cuando terminaron las celebraciones, la Compañía partió hacia Rivendel. Aragorn le dijo a Frodo que sabía que el hobbit no deseaba nada más que volver a casa. Frodo respondió que primero quería hacer una parada en Rivendel para visitar a Bilbo Bolsón por última vez, ya que era probable que el anciano hobbit muriera pronto. Arwen le entregó a Frodo una joya blanca y le dijo que tal vez tuviera el privilegio de navegar hacia el Reino Bendecido en su lugar.

Cuando los hobbits partieron de Minas Tirith, les acompañaban muchos miembros de la corte de Gondor. Hicieron una parada en Rohan y se despidieron de Éomer, honrando la memoria de Théoden. En este banquete, Faramir y Éowyn se comprometieron. Tras una breve estancia en Rohan, reanudaron su viaje.

Al llegar a Isengard, se encontraron con Bárbol, el líder de los Ents que había organizado la marcha contra Saruman en «Las dos torres». Los Ents habían prometido vigilar Orthanc, la antigua fortaleza de Saruman, para asegurarse de que el mago corrupto nunca escapara. Bárbol les habló de la huida de muchos Orcos y de la perdición que estos sufrieron en el bosque. Contó que informaba regularmente a Saruman, quien se asomaba a la ventana de Orthanc para escuchar. Pero entonces el mago se marchitó. Bárbol, para consternación de Gandalf, había liberado a Saruman, pues no deseaba mantener enjaulada a una criatura tan miserable. Gandalf advirtió a Bárbol de que Saruman aún conservaba el poder de su voz, un poder que había utilizado en su beneficio en el pasado.

Al seguir adelante, el grupo se topó con un anciano desaliñado que se apoyaba en un bastón. Lo reconocieron como Saruman. Otro mendigo que le acompañaba era Lengua de Serpiente, su antiguo sirviente. El destronado Saruman estaba amargado, pero impotente. Galadriel y Gandalf le ofrecieron clemencia y un respiro. Su amabilidad irritó a Saruman, quien afirmó que, tras su caída, la de ellos no tardaría en llegar. Tras unos días más de viaje lento y placentero, Galadriel y Celeborn se dirigieron hacia el este y regresaron a casa.

Los viajeros que quedaban llegaron a Rivendel y a la Casa de Elrond, y allí encontraron a Bilbo. El viejo hobbit estaba sentado en silencio en una pequeña habitación, rodeado de trozos de papel y lápices. Al día siguiente, todo Rivendel celebró el 129.º cumpleaños de Bilbo. Al cabo de quince días, Frodo se dio cuenta de que debía regresar a La Comarca. Bilbo decidió quedarse en Rivendel, pues ya era demasiado mayor para seguir viajando. Bilbo le entregó a Frodo tres libros de la Tradición, titulados «Traducciones del Élfico», y le pidió que terminara de editarlos. Antes de que Frodo se marchara, Elrond se llevó al hobbit aparte en silencio y le aseguró que, con el tiempo, él mismo visitaría La Comarca y se llevaría a Bilbo consigo.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.

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